Camino 9. Bajando a Galicia. Going down and easy into Galicia.


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June 2nd 2008
Published: June 2nd 2008
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20 de enero de 2008. Domingo

Aún no ha clareado el día, pero la coreana, los amigos de Salamanca y yo nos levantamos. Sobre todo ellos tienen un duro día de peregrinación por delante, pues piensan andar casi 40 kilómetros hasta Calvor, cerca de Sarria. Hasta Sarria pienso ir yo. Pocos kilómetros más haré yo que los salmantinos, pero montado en bicicleta y cuesta abajo. Un día para mí que se presenta muy fácil y placentero.

Desayunamos todos juntos y tomamos té del príncipe de Gales que compré en Astorga. Comemos pan de higos, lleno de energía.

La coreana sale la primera, y después de esperar un poco a que claree más el día salen los tres.
El último, como siempre, soy yo. Pero antes de salir, aparece un hombre que se empieza a rascar el cogote. Después aparece Patrizia, que se sorprende al ver que no he marchado todavía. Los dos tienen cara de haber dormido poco. No sé qué podrán haber estado haciendo.
Le planto a Patrizia un par de besos en las mejillas, les dejo desayunando y marcho del Cebreiro.

Pero antes de que todo sea cuesta abajo, hay que subir dos altos, que comparados con la subida de ayer se quedan en nada. El primero es el alto de San Roque, donde se erige una estatua de un peregrino. Allí me encuentro con Manuel, Ángel y Pedro, los tres amigos de Salamanca.
El siguiente alto es el del Poio, donde en un bar me tomo un café con leche grande. Hay allí reunidos un grupo bastante numerosos de quads.
Tomando el café y las fotos me demoro bastante allí en el alto (tengo mucho día y pocos kilómetros). Me extraña no ver pasar ni a la coreana ni a los tres amigos de Salamanca, que parecen gente muy sana.

Desde el alto do Poio es todo cuesta abajo, a veces pronunciada hasta Triacastela, un pueblo que tampoco se le ve especialmete bonito. Según se va bajando, el olor a vaca se hace más presente y penetrante. ¡Bienvenido a la Galicia rural!

Desde Triacastela hay dos opciones para llegar a Sarria. Una de ellas es un camino algo más duro, con más cuestas arriba, pero más pintoresco. Yo escojo la segunda opción, casi llana. No la escojo por pura pereza, si no porque por este camino más sencillo se pasa por el monasterio de San Julián de Samos, otro emblemático lugar dentro del camino de Santiago.
Entro en la iglesia. Están a mitad de la misa, y ya me quedo para terminarla de escuchar e incluso rezo.
Delante de donde yo me siento hay una madre con un niño y una niña vestidos de domingo. La niña de vez en cuando tuerce la cabeza, me mira y me sonríe.
A parte de ellos, no hay mucha gente más en la iglesia.

Después de la misa abre el monasterio para turistas, domingueros, peregrinos y todos aquellos que lo quieran visitar. Tras pagar la entrada (no descuento a peregrinos) se forma el grupo, pues la visita al monasterio ha de ser guíada.
Nunca me han gustado las visitas guiadas. Prefiero visitar los lugares a mi libre gusto. Por lo menos somos un grupo no muy numeroso, unos diez; y el guía, un monje catalán con más pluma que plumero, nos conduce por las dependencias del monasterio.
Reconozco que sin este monje, tan redondo como bola de billar, la visita hubiera sido mucho menos ilustrada. Además sus explicaciones son muy amenas, y a veces hasta divertidas, haciendo reír
alto de San Roquealto de San Roquealto de San Roque

San Roque y bicicleta
a un par de parejitas en el grupo muy frecuentemente.

Nos habló del rey asturiano Fruela, al que mataron, y por miedo a que mataran a su hijo Alfonsito, su mujer Munia lo envió a este monasterio para protegerlo. Este Alfonsito se convertiría en el rey Alfonso II el Casto, que en agradecimiento otorgaría a Samos mucho privilegios convirtiendolo en el monasterio más importante de Galicia.
Nos dice muchas cosas más, que si mira qué bonito, que si tras la desamortización volvieron a repoblarlo después los benedictinos, que si se quemó todo el monasterio en 1951 y mucho se ha perdido (que pena de biblioteca), que si él colecciona iconos rusos a los que reza cuando tiene malos pensamientos, que si las misas y que si el rosarios.
Es decir, que además de muy ilustrativo, está muy bien informado. Y mientras nos cuenta todo eso vamos paseando por las dependencias del monasterio: el claustro pequeño o de las nereidas con una fuente barroca en el medio; el claustro del padre Feijóo y sus modernas pinturas, la sacristía y la iglesia barroca del XVIII.
El monasterio no es espectacular, la desamortización y los incendios le han hecho mucho mal. Creía
San Roque y yoSan Roque y yoSan Roque y yo

Esta foto me la hizo Manu
que iba a ser más bonito.

Desde Samos a Sarria es un paseo, y tras comer caldo gallego y lacón asado en un restaurante en la plaza, me registro en el albergue de peregrinos. Este albergue en la temporada (abril-octubre) debe estar muy concurrido, pues desde Sarria a Santiago hay poco más de 100 kilómetros, y esta es la mínima distancia que exigen en la oficina del peregrino en Santiago para dar la Compostela, es decir, el documento que confirma que fulanito de tal ha hecho la peregrinación.
Muchos, muchísimos llegan hasta Sarria para comenzar o reiniciar la peregrinación. A partir de aquí, en temporada, el camino hasta Santiago es una romería. Si en Navarra, Rioja, Castilla y León ya muchas veces hay competitividad entre los peregrinos para encontrar sitio en el albergue, no me quiero imaginar en estos últimos 110 kilómetros.
Claro, que ahora es enero y está muy tranquilo. De hecho, yo soy el único peregrino hospedado en el albergue.

Sarria es una pequeña ciudad que no es bonita, pero tampoco fea. La calle mayor tiene cierto encanto con sus casas viejas. Es una calle cuesta arriba desde la iglesia de Santa Marina, bastante modernilla, hasta la iglesia románica de San Salvador. Desde aquí se llega a una explanada de cemento, muy sucia, pues esta mañana ha sido el mercado, y en el fondo de la explanada se ver la única torre que queda del castillo de Sarria.
Siguiendo el camino de Santiago se llega al monasterio de la Magdalena, en frente del cementerio, y del cementerio se baja una cuesta, corta pero empinada, que conduce fuera de la villa tras pasar un bonito puente romano.

Cuando regreso al albergue, Manuel, Ángel y Pedro están entrando también.
"Coño"
"Pues resulta que en Calvor no había nada para comer, así que nos hemos venido hasta aquí. Además hemos andado unos cuantos kilómetros más porque Manu se olvidó los bastones antes de llegar al alto do Poio. Estamos reventados (es decir, jodidos completos)"
"No me extraña"
Nada más llegar se espatarran en unas sillas y el amable hospitalero les registra.

Y me quedo en el albergue ya lo que queda de tarde. He bajado a la cocina con intención de estudiar un poco. Llevo más de 400 kilómetros con unos libros de química y de cálculo infinitesimal que me están lastrando las alforjas y en ningún momento he tenido la oportunidad o las ganas de abrirlos. Abro el libro de química por el tema del pH y empiezo a leer. Muy interesante. Sigo leyendo durante siete minutos y lo cierro. Ya me he cansado.
Casi en el instante que cierro el libro baja Manuel y se ríe de mi porque he sido lo suficientemente inconsciente como para haberme traído más de un kilo de peso inútil en mis alforjas.
"¿Y de verdad pensabas estudiar?"
"Pues claro que sí"- le contesto, aunque en el fondo sabía, antes de meterme los libros en el equipaje, que iba a ser incapaz de estudiar una sola página.
Manuel me cuenta que ellos y otros amigos hacen el camino todos los años en bicicleta. Y todos los años, cuando no están haciendo el camino o trabajando, pues hacen otras rutas en bicicleta, o si no se marcha él por ahí, solo o acompañado a dar alguna vuelta por el mundo. La verdad que me da cierta envidia.
Me recomienda hacer lo que queda de camino en bicicleta, pues es mucho más bonito que hacerlo por la carretera. Se pasa por el medio de las aldeas, se ve a los lugareños, a sus animales domésticos y se siente mucho más la Galicia rural con su característico olor a vaca "Además"-me dice-"el camino está en muy buen estado"
"Pues quizás tengas razón"- le tengo que contestar-"El miedo al barro y el peso de las alforjas siempre me han llevado por la carretera"

Le invito a mate de coca que traía desde casa, pues me ha caído simpático. Al poco bajan Ángel y Pedro, y los tres se van a cenar. Me invitan a ir con ellos, pero prefiero quedarme quedarme en el albergue estudiando.
"Jajajaja"- me dicen, pero yo me quedo, y consigo mirar por encima unas páginas del tema del pH durante 5 minutos. Me subo a la habitación, y espatarrado en la cama me quedo escuchando
música hasta que al rato vuelven los tres de cenar.
Estan reventados. Aunque sólo son las diez, todos nos acostamos.










29th january 2008. Sunday

The day isn´t still clear, but I get up at the same time as the corean girl and the three friends from Salamanca. Specially them have a hard day of walking almost 40 kilometers down until Calvor, just before Sarria,
Comienza el descenso desde Poio a TriacastelaComienza el descenso desde Poio a TriacastelaComienza el descenso desde Poio a Triacastela

Recomendable tener los frenos bien ajustados
that is also my target for today. So I will do a few kilometers more than the friends from Salamanca, but on bike and downhill. An easy day in a nice weather.

We have breakfast together, some prince of wales tee that I bought in Astorga. We eat some fig bread, full of energy.

The corean girl is the first one in going out of the albergue. After waiting for a while for the day to be more lightened, the friends of Salamanca also leave the place. And then, when thinking that everyone is out, an unknown man shows up, and he scratchs his neck. Then Patrizia, that is a little bit shocked when she sees me. She looks out like if she has not slept a lot tonight. I wonder what she´s been doing during the last dark hours.
I kiss Patrizia twice on both cheeks, and I leave them having breakfast. And now it´s time for me to start riding.

But before the road goes down and down, I have to climb two short slopes, actually almost nothing (specially comparing to the climbing yesterday). The first summit is the Alto de San Roque, where there is a big pilgrim statue erected. there I meet again with Manuel, Angel and Pedro, the three friends from Salamanca.
The next height is Alto do Poio, where I have a big café con leche (=coffee with milk). There is a big group of fourwheelers.
As having the coffe and taking some pictures take me a while, at the end I am hoping to see any moment the corean girl or the three friends of Salamanca, who looked like very nice people.

From Poio to Triacastela (that seems not to be a very lovely village, just an ok one) is always downhill, sometimes steep. The lower I get, the odour of cow hits harder in my nostrils. Welcome to the rural Galicia!

From Triacastela there are two options to arrive to Sarria. One of them is through San Xil, a harder way, more uphill and more picturesque. I take the second option, that is almost flat. I don´t take it just out of laziness (though it has, I must admit, a certain weight in my final decision), but because this way, or road, goes through the monastery of San Julián de Samos, another important and emblematic monument in the camino de Santiago.
I walk into the church and a mass is going on. I sit down and wait for the it to end, and I even pray in the meanwhile.
Before me there is a mother with two very well dressed childrens, boy and girl. From time to time the little girl turns her head, looks at me and smiles me.
Once the mass is finished, the monastery opens its gates to tourists, daytripper, pilgrims or any other person who wants to tourist visit it.
After buying an entrance ticket (no discounts for pilgrims), the people is gathered in a group, for the visit has to be guided. There is no other way. I´ve never liked guided visits in the ordinary way, and I always prefer visiting places by myself.
We are like ten people in the group, and our guide is a Catalonian monk from the monastery, more gay than brokeback mountain.
I must admit that without this rounded like a billiard ball monk, the visit to the place would have been less enlightened. His explanations are quite interesting and funny some of the times. There are two couples that keep laughing all the time.
He told us about the king of Asturias Fruela, who was murdered, and his wife Munia, being afraid that the same murdered their son little Alfonso, she sent him to the little monastery of Samos for protection. Some years later, little Alfonso became the king Alfonso II the Chaste, and as a thank you he gave to Samos a lot of privileges, turning it to be the most important monastery in Galicia.
He tells us a lot of things more: that look what a beautiful, that after the secularization from 1836 the benedictine monks could come back some forty years later. He also tells us about the big fire in 1951 and that a lot was lost (what a pity the library) and that he collects russian icons that help him a lot when he has bad thoughts, and about the masses and about the prayers.

Besides being very enlightened, he is very informative. Meanwhile he tells us all about, we walk around the monastery: the small cloister named of Nereidas, with a baroque fountain in the middle; the father Feijoo cloister and its modern paintings; the sacristy and the baroque church from the XVIIIth century.
The monastery of Samos is nice, but nothing spectacular: The secularization and the fires have spoiled it a lot. I thought that it was actually nicer.

From Samos to Sarria is a very easy ride, and after having a galician broth and roasted lacón (=meat of the front legs of a suckling pig), I check in at the albergue for pilgrims.
During the season (april-october) this albergue must be very visited. As a matter of fact this has to be one of the most visited all along the camino, for from Sarria to Santiago there are only a little bit more than 110 kilometers, and this is the shortest distance that a pilgrim has to walk in order to get the compostela, the document confirming that the camino has been walked.
So many, too many, arrive in Sarria to start or restart the pilgrimage, making the camino from this point on to be (during the season) a true parade. If already in Navarra, Rioja, Castilla and Leon there is competitivity among the pilgrims for getting a bed in the albergues, after Sarria is much worse.
Now it is january and this is so quiet to the point I am the only pilgrims staying here.

Sarria is a little town that is not beautifull, but it´s not horrible either. The main street is a little bit charming with the old houses. It goes uphill from Santa Marina church, quite modern and close to the albergue, to the romanesque church of San Salvador. From here you get to a big concrete terrace, very dirty because this morning was in here the market, and at the bottom of the terrace there is the only tower of the old Sarria castle.
Following from here the camino the Santiago you get to the monastery of the Magdalene, in front of the cemetery, and from here down a short but steep slope that take you out of town over a little and nice roman bridge.

When I get back to the albergue, Ángel, Manuel and Pedro and coming in too.
"holy shit"
"It happened that in Calvor there was nothing to eat, so we came here. We also walked some extra kilometers because Manuel forgot his walking sticks before getting to alto do Poio. We are screwed up"
"Sure you are"
They sit on some chairs and the polite hospitalero check them in.

And I stay in the albergue the rest of the evening. I come downstairs to the kitchen with the purpose of studying. I´ve been cycling all the 400 kilometers with a couple of heavy books of chemics and calculus in my saddlebags, and never had such a good oportuniy to open them. I open the chemics book and start reading the pH lesson. Very interesting. I keep reading for seven minutes and I close the book. I am tired.
Almost in the same second I close the book, Manuel come to the kitchen, and laughs at me for me being so inconscious for bringing more that 1 kg of useless weigth in my bags.
"Did you really think that you will study?"
"Of course I did"- I answer him. However, I must admit that I knew unconsciently, in the bottom of my will, that I wasn´t to open one page of the books.
Manuel tells me that the three and some other friends usually walk the camino every single year. And every year, when they don´t work or do the camino, do other routes on bycicle or travels around the world, alone or with company. I wish I travelled as much as he does.
He recommends me to cycle the rest of the camino along the track and not the road. It is nicer that way. You go through the little hamlets and see the people and their domestical animals and feel the actual rural Galicia and the true smell of fresh cow dungs. "Besides"-he keeps on telling me-"the track is in a very good state"
"You might be right"- I answer him-"The fear of soft muds and the weight of the saddlebags always made me think that the road was my best choice. I´ll think about it"

I boil water and cook coca tea for him, for he looks a very nice person for me. Soon after Pedro and Angel come downstairs, and the three go out for dinner. They tell me to go with them, but I prefer to stay at the albergue and try to study.
"Jajajaja!"-they say to me, but I stay. Actually I take a quick look at some pages in the pH lesson for five minutes. After the study, I go up to the dormitory, lay down in my top bed and listen to some music until they come back from dinner.
They are utterly scre*ed. It is only 10 p.m., but all of us go to sleep.


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