Vacaciones en la Carretera Austral: rafting en el río Baker / Holidays in Chile's Carretera Austral: white water rafting in the Baker river


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January 3rd 2010
Published: August 1st 2012
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Este es un blog en español e inglés. / This is a blog in Spanish and English (the English version is at the bottom).



El día 3 de Enero nos despedimos de Villa O'Higgins. El plan ese día era pasar por Caleta Tortel y terminar el día en Puerto Bertrand para hacer rafting en el Baker, el río más caudaloso de Chile.

Nos levantamos relativamente temprano y después de cargar la camioneta partimos rumbo al norte. Antes de llegar al embarcadero para tomar la barcaza que cruza el Río Bravo y bajar en Puerto Yungay, vimos un Huemul en el camino. Cual turistas japoneses, paramos la camioneta y los 3 sacamos cámaras fotográficas. Detrás de nosotros habían 3 o 4 autos y todos hicieron lo mismo. No es muy común ver un huemul en el camino.

Más tarde zarpamos como a las 11am en la misma barcaza "Antonio Ronchi". El capitán era el mismo personaje que habíamos conocido 2 días antes, así es que inmediatamente subimos al puente y ahí nos quedamos.

En la barcaza conocimos a un matrimonio gringo (Chad y Ana) que estaban viajando un una combi VW (muy populares en los '70). Ellos se habían conocido unos años antes mochileando en Europa, volvieron a EE.UU., se casaron y unos años más tarde dejaron sus trabajos (él era pilot de la Fuerza Aérea y ella bioquímica), vendieron la casa, se compraron la combi (a la que le pusieron "Mango", debido a su color) y partieron desde Colorado hacia el sur, hasta llegar a la Patagonia. Hicieron su viaje en alrededor de 3 años. Realmente admirables y muy buena onda los dos. Con Ana mantengo contacto de vez en cuando. Su viaje está en esta dirección: http://www.chanatrek.com/.



Después de llegar a Puerto Yungay, nos dirigimos a Caleta Tortel (declarada "zona típica"). Este pueblo se encuentra como a 20km yendo por un desvío del camino principal. Al llegar al pueblo, hay que estacionar el auto en una cima y después seguir a pie, ya que este pueblo no tiene calles. El pueblo en su totalidad se camina a pie y las casas están construidas en los cerros cuyas faldas llegan directamente al mar. Caleta Tortel tiene más de 8km de pasarelas de madera construidas y por las cuales se puede acceder a cualquier parte del pueblo. Las aproximadamente 500 personas que componen este pueblo viven mayoritariamente de la extracción de madera del "Ciprés de las Guaitecas". Con esta madera hicieron las pasarelas, casas, botes y gran parte de los ingresos que tienen es por la venta de esta misma también. El pueblo es muy pintoresco y vale la pena un visita. Tiene miradores y una plaza relativamente nueva. En uno de estos miradores se encuentra una escultura de madera como homenaje a la familia "Kaweskar" (http://es.wikipedia.org/wiki/Alacalufes). Las casas del pueblo son tipo chilotas, con palafitos y en el pueblo se pueden encontrar algunos hostales, una biblioteca, restoranes, etc. También hay algunos paseos que se pueden hacer a la "Isla de los Muertos" (http://www.chile365.cl/es-region-11-isla-de-los-muertos-carretera-austral.php).

Ese día estaba lloviendo bastante, por lo cual dimos vueltas un par de horas y después seguimos nuestro camino. Antes de finalizar le recorrido, vimos a un hombre construyendo un bote de madera. Nos metimos al taller y estuvimos conversando con él un rato.

Desde Caleta Tortel seguimos al norte y pasamos brevemente por Cochrane, al supermercado y a comprar bencina. Desde ahí nos fuimos a Puerto Bertrand, en donde nos quedamos en el mismo hostal en el que habíamos estado una semana antes (Los Coigües). En la tarde fuimos a la orilla del río en donde está ubicada la empresa Baker Patagonia Aventura, de Patricio Astudillo (http://www.bakerpatagonia.com/). Quedamos en ir a la mañana siguiente para hacer rafting en el Baker.



Esa tarde, Víctor teníamos ganas de comer una buena comida (por lo general Poli no acoplaba a estos pataches) y partimos a comer a un lodge que estaba cerca y que se especializa en pesca con mosca (Creo que era "Green Baker Lodge", pero no me acuerdo. Nos recibió el dueño y mientras comíamos, estuvimos conversando con él. Le dijimos que al día siguiente seguíamos rumbo a Chile Chico y nos recomendó que pasáramos a ver la confluencia de los ríos Baker y Nef. (Para ver la confluencia, hay que entrar a un terreno particular (al cual se puede entrar, pero sólo a pie). Si uno no tiene el dato, es casi imposible darse cuenta cuando se pasa fuera de la entrada.



A la mañana siguiente nos levantamos temprano para ir a hacer rafting. El Baker está considerado "nivel 3" (existe hasta el nivel "6", el cual es considerado casi suicida), por lo cual no es muy difícil la navegación. Nos pasaron trajes y cortavientos y en la balsa íbamos nosotros tres, Patricio y una mujer más. El rafting en sí estuvo bastante entretenido, pero no muy adrenalínico la verdad. Fue la gracia de haber hecho rafting en el río más caudaloso de Chile que otra cosa. En ciertos trayectos nos tiramos al agua y seguimos a la balsa, flotando. Al término de la travesía nos estaban esperando con un snack y después partimos de vuelta a Puerto Bertrand.

Al llegar, cargamos la camioneta y partimos rumbo a Chile Chico. Al salir de Puerto Bertrand, nos bajamos en el terreno desde el cual se puede ver la confluencia de los dos ríos. Nos habíamos preparado unos sandwichs que nos comimos en ese sector. La vista es muy bonita y se puede ver claramente el contraste de colores de los dos ríos; el Baker, de un color azul intenso y que pasa por un salto antes de unirse con el Nef, y el Nef de un color más verdoso y opaco (es formado por deshielos, lo que le da ese color). El único problema de ese lugar eran los tábanos.

Después de almorzar ahí, partimos a Puerto Guadal a dar una vuelta (queda en la pasada a Chile Chico). Es un pueblo muy chico, pero bastante bien mantenido y con una plaza nueva. Nos quedamos un rato ahí, caminando por la plaza, sacando fotos y Poli aprovechó de jugar con unos niños en los juegos de la plaza.

El camino que hay que seguir hacia Chile Chico es de ripio, es bastante angosto, hay mucho tráfico de camiones y tiene unos buenos precipicios, por lo que anduvimos con harto cuidado en ese tramo.

En el camino hay algunos vestigios de compañias mineras que operaron desde los años '40 hasta los '70.

Antes de llegar a Chile Chico, se llega al mirador "Bandera", desde donde se obtiene una vista panorámica del pueblo de unos 4.500 habitantes. Desde ahí fuimos a la Capitanía de Puerto para averiguar si es que habían hostales y ver si es que había disponibilidad de la barcaza que cruza desde Chile Chico hasta Puerto Ibáñez. Nos dieron el dato del "Hotel Austral", el cual es en realidad un hostal (dos piezas, baño, cocina y living-comedor), propiedad de un ex-marino. Esa tarde, mientras Poli descansaba, con Víctor fuimos a recorrer el pueblo, ver si podíamos conseguir pizza y cervezas y a preguntar cómo llegar a la reserva nacional "Lago Jeinimeni". Primero fuimos a preguntar a una oficina de turismo y la respuesta que nos dieron fue más o menos así: "Tienen que llegar a la reserva como a las 6 de la mañana para cruzar un río, llegar al lago y volver a cruzar el río antes de las 9am, ya que con los deshielos, a esa hora del día, el río sube tanto, que no se puede cruzar de vuelta y para volver tienen que esperar hasta el otro día". Salimos de la oficina de turismo pensando en que de ninguna manera podía ser tanto la subida del río. Desde ahí fuimos a una agencia de turismo y terminamos conversando con uno de los dueños/guía de la agencia. Cuando lo preguntamos por la reserva Jeinemeni, nos dijo algo muy parecido a lo que nos había dicho la persona en la oficina de turismo y aparte agregó que los caminos dentro de la reserva no estaban señalizados y que era muy difícil andar por ahí sin guía.

Le preguntamos cuánto nos costaría un guía y nos dijo que eran $60.000, lo cual nos pareció excesivo, pero considerando que habíamos obtenido la misma información en dos lugares distintos, preferimos irnos a la segura y contratar un guía. No dijo que estuviéramos con la camioneta en ese mismo lugar a las 05:30am del día siguiente.

Sin saber si habíamos tomado la decisión correcta, fuimos a comprar pizzas y cervezas.

Al llegar de vuelta al hostal, le dijimos a Poli que le teníamos una buena y una "mala" noticia. Ella prefirió partir por la buena noticia, la cual era que habíamos conseguido pizza y cervezas. La mala noticia era que se tenía que levantar a las 05:00am para ir a la reserva Jeinemeni. Al principio alegó y dijo que no iba a ir, pero nosotros le dijimos que no se lo podía perder y que de ser necesario la íbamos a sacar de la cama y ponerla en piyama en la camioneta. Creo que al día siguiente no se arrepintió de la decisión.



Huemul en el camino





Confliencia ríos Baker y Nef





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January 3rd we said goodbye to Villa O'Higgins. The plan that day was to visit Caleta Tortel and stay at the end of the day in Puerto Bertrand to do white water rafting in the "Baker" river, the one with the greatest water flow in Chile.

We woke up relatively early and after loading the 4x4 we started heading north. Before reaching the place where we had to board the barge to get across the "Bravo" river, we saw a "huemul" on the road (south andean deer). We stopped the car and just like Japanese tourists, all three of us took out our cameras and starting shooting away (it's not very common to see these animals in the wild). Behind us there were 3 or 4 cars 3 and they all did the same.

At around 11am we got on the barge . The captain was the same one that was onboard 2 days ago and we immidiately went to the bridge for a chat.

In the bridge we met an American couple (Chad and Ana), who had been traveling in a Volkswagen Combi (really popular in the 60's and 70's). They had met years back while backpacking in Europe, got back to the US, eventually got married, quit their jobs and sold all they had and then took off in the Combi that was nicknamed "Mango" due to its color. They left from Colorado and then started to head south, all the way to Patagonia. It took them about 3 years to do this trip. Very inspirational and both were really cool people. I still maintain contact with Ana from time to time. Their trip can be seen in this address: http://www.chanatrek.com/.



After reaching Puerto Yungay where we disembarked, we went to "Caleta Tortel". This town is about 20km from Puerto Yungay. Upon arriving in the town, the cars must be left in the entrance of the town. All the houses of the town have been built in hills and there are no roads in the town. Everything is accesible by boardwalks only (about 8km of boardwalk have been built). The 500 or so people that live in the town make their living mostly by extracting and selling the wood of the "Guaitecas Cypress". With this wood they have built the houses, boardwalks, boats, etc. The town itself is very picturesque and it's totally worth a visit. It has lookouts and a fairly new town square. In one of the lookouts there's a wooden sculpture of a local indian "Kaweskar" family. The houses are very much like the ones in the "Chiloé" Island (also in Chile) and in town there are some restaurants and a few hostels.

From the town, there's a tour that can be done to an island called "The Island of the Dead".

That day it was raining a lot, so we only stayed in the town for about 2 hours and then continued to Puerto Bertrand. Before getting back to the car, we saw a man n a workshop building a wooden boat. We went into the workshop and stayed there talking with him for a while.

From Caleta Tortel we went to the town called Cochrane to go to the supermarket and get gas. From there we drove straight to Puerto Bertrand, where we stayed at the same hostel we had been in a few days before (Los Coigües). In the afternoon we went to the riverside where there's the office of the white water rafting company, "Baker Patagonia Aventura" (http://www.bakerpatagonia.com/). We booked to go there the next morning.

That evening, Víctor and I wanted to have a good meal (Poli usually didn't go out with us to restaurants) and we went to a lodge near the hostel that specializes in fly fishing (I think it was called "Green Baker Loddge", but I'm not too sure). We were received by the owner and he had dinner with us. We told him we were going the next day to Chile Chico y he recommended that we stopped by the confluence of the rivers "Baker" and "Nef". To get a good view of the confluence, there's an entrance to a private property that people can go in to, but only by foot. If you ddon't know where it is, it's very easy to drive past it, because there are no signs indicating it.



The next morning we woke up early to go rafting. This river is considered level 3 (the hifghest being level 6), so it had a few rapids, but nothing too adrenalinic. We were given wetsuits, windstoppers and a helmet. It was us 3 in the raft, plus Patricio and another girl. It was really entertaining, but not much of an adrenalin rush. It was more the experience of having gone down the river with the highest water flow in Chile, than anything. In certain parts we jumped off the boat and floated down the river, which was pretty cool. At the end of the trip we had coffee and a snack and then we were driven back to Puerto Bertrand.

Back in the hostel, we geared up the Toyota and set off to Chile Chico. When we reached the place where we could see the confluence of both rivers, we parked the car and walked a couple 100 meters to see it. We had brought some sandwiches and we stayed there having our simple lunch. The view is really pretty and there's a huge color contrast between the two rivers. The Baker is a deep blue color and the Nef is a more greenish and opaque (it's formed by melting ice from the Nef glacier). The only problem with that place were the very annoying horseflies.

After having lunch there we continued towards Puerto Guadal, a small town, but pretty well maintained and clean. We stayed there for a while, taking photos and Poli took the time to play with some kids in the town square.

The road to Chile Chico is a narrow gravel road, there are a lot of trucks going on both ways and there are some very steep drops to the side, so we drove slowly and carefully. There are vestiges of some mining companies that functioned between the 40's and the 70's.

Just before arriving to Chile Chico we stopped in the "Bandera" lookout, where we had a good panoramic view of the town (4.500 inhabitants). The town is at the south end of the "General Carrera"/"Buenos Aires" lake.

From the lookout we went to the Navy/Coast Guard office to enquire about a good place to sleep and wheter it was possible or not to cross the lake by barge a few days later. We were given information about a small hotel by the name of "Hotel Austral", which is more of a hostel and it's owned by a former member of the navy. We had two rooms, a bathroom, small kitchen and living room. Pretty good and for a low price. That evening, while Poli rested, Víctor and I went for a walk around the town. We wanted to see if we could get pizzas and beer and to ask about visiting The national reserve "Jeinimeni", which I had read about and was really looking forwards to visit. First we went to a tourist information office to ask about how to get to the park and the answer was that there weren't many road signs to get there and that we needed to get to the reserve at around 6am and cross a river, then go past a lake to watch the sunrise and then go back and cross the river back again before 9am, because with the melting of ice due to the rising temperature in the morning, the water flow in the river was so strong that we would have to wait until the next day to cross back again. We left the tourist information office thinking that they were exagerating.

From the office we went to a tourist agency. we spoke with the owner and he said more or less the same thing as what they had told us about the reserve in the other office. He also mentioned about the lack of road signs and that it was really hard to get around without a guide.

We asked him how much it would cost us to go with a guide and he said it was 60.000 CHP, which we thought was a bit excesive, but considering what we had heard from two different places, we thought it'd be a good idea to go on the safe side and hire a guide. The owner said we should have to be there at 5:30 in the morning.

Without knowing if we made the right decision, we went to buy pizzas and beers.

When we got back to the hostel, we told Poli that we had good and bad news for her. She said she wanted to hear the good ones first, which was we had pizzas and beers. The bad news was that she had to wake up at 5:00am to go to the national reserve (she had told us that afternoon that she was exhausted from the trip). At first she made a scene and said there was no way she was going. We told her that if necessary we would drag her out of bed and put her in the UT in her pajama. I don't think she regreted our decision to push her to go the next day.


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