Vacaciones en la Carretera Austral: Reserva Lago Jeinimeni, paso por Argentina y vuelta a Coyhaique / Holidays in Chile's Carretera Austral: Jeinimeni National Reserve, pass through Argentina and back to Coyhaique


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South America » Chile » Aisén » Carretera Austral
January 5th 2010
Published: August 23rd 2012
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Este es un blog en español e inglés. / This is a blog in Spanish and English (the English version is at the bottom).



La mañana del 5 de Enero me levanté como a las 5am, agarré la camioneta y partí a la oficina de turismo en donde nos íbamos a juntar con el guía que nos llevaría a la reserva nacional "Jeinimeni". Víctor y Poli llegaron unos minutos más tarde. Mientras esperaba a que llegaran, el dueño de la empresa y el guía me ofrecieron mate. Me preguntaron si había tomado antes y mi respuesta fue un "por supuesto", con cara de seguridad. Había tomado mate una sola vez en mi vida antes y que fue en Bahía Murta, en la casa de la sra. María Sáez (describí ese encuentro en uno de los posteos anteriores). Unos 15 minutos después llegaron mis otros dos compañeros de viaje.

Partimos en la camioneta, yo manejando y con el guía en el asiento del copiloto. Habíamos pagado 60.000 por el guía, lo cual nos había parecido excesivo, pero en dos partes distintas nos habían dicho que fuéramos con guía. Al final del día, nos dimos cuenta que fue una muy buena decisión.

La reserva nacional Jeinimeni se encuentra a unos 50km de Chile Chico y para llegar no se cuenta con buena señalización. Aparte de eso, andábamos sin GPS (no se habían masificado todavía). Me enteré de esa reserva a través de un reportaje de la "Revista del Domingo" del Mercurio (suplemento semanal de viajes que viene con un diario chileno) y me llamó la atención, por lo cual aproveché de incluirla en el itinerario.

Teníamos que llegar a un río y cruzarlo como a las 06:30, subir un cerro para ver el amanecer y volver a cruzar el río de vuelta antes de las 9 de la mañana, ya que al aumentar la temperatura en la mañana se intensifican los deshielos, aumenta el caudal del río y no se puede volver a cruzar hasta el día siguiente (no teníamos ninguna intención de quedarnos hasta la mañana siguiente).

Cruzar el río no es tan fácil. El río es bastante ancho y tiene cierta profundidad (más que lo que podía cruzar la Toyota Hilux que estaba manejando). Al centro del río hay un pequeño puente de madera con una rampa bastante pronunciada para subir y otra para bajar. Para poder poder cruzar el río, hay que meterse al río, subir al puente por la primera rampa, cruzarlo despacio (es un viejo puente de madera, de apariencia poco sólida), bajar por la segunda rampa, meterse nuevamente al río y salir por la otra orilla; todo un desafío. La corriente a esa hora de la mañana no era muy fuerte y pude cruzar el río sin mayores dificultades. Debo reconocer que sin un guía, no me hubiese arriesgado a meterme al río.

Después de eso, seguimos por un camino lleno de hoyos y baches con nosotros saltando dentro de la camioneta por todos lados. Poco después se acabó el camino y tuvimos que seguir por la orilla de un lago, manejando literalmente dentro de la orilla del lago, ya que en los bordes habían arbustos que hacían imposible seguir por tierra. Finalmente, llegamos a un sector de camping en donde dejamos la camioneta para subir un cerro a cuya cima llegamos en unos 45 minutos (alrededor de las 07:30). Ahí nos quedamos un rato, viendo el amanecer y contemplando el maravilloso paisaje que teníamos, con la laguna "Esmeralda" rodeada de montañas nevadas y el sol saliendo a la distancia. Valió la pena totalmente haber llegado ahí.

Pero por más que hubiésemos querido quedarnos ahí, el tiempo era limitado y teníamos que bajar el cerro, subirnos a la camioneta y volver a cruzar el río antes de que fuese demasiado tarde. Efectivamente, al llegar nuevamente al río, el caudal había aumentado considerablemente y después de cruzar el puente y meternos al río para salir en la otra orilla, el agua cubría completamente las ruedas, se sentía la corriente contra la camioneta, las ruedas comenzaron a patinar y teníamos los chorros de agua saliendo a ambos costados de la camioneta. En un momento, las ruedas se agarraron a las piedras del fondo y pudimos salir a la otra orilla del río; misión cumplida. Es una de las mejores experiencias de manejo que he tenido hasta ahora.

Completada esa etapa del día, partimos a ver una laguna con flamencos y nos quedamos ahí un rato. El paisaje es típico de la Patagonia.

Para terminar el día, el guía nos llevó a hacer un trekking de 10km por un sector que pasa entre cerros de piedra que en algún momento fue fondo marino y en el cual todavía se pueden ver fósiles de crustáceos incrustados en las piedras. Se llega siguiendo un sendero a una formacion rocosa muy alta llamada la "Piedra Clavada" y que es un ícono de la reserva y típica postal de Chile Chico. Durante el trayecto se ven cóndores y sus nidos hechos en las rocas. Además de cóndores, se pueden ver águilas rosas y halcones pingüinos.

Siguiendo la caminata, llegamos a una cueva con pinturas rupestres de los indios Tehuelches, de las cuales se calcula que las más antiguas tienen unos 8.000 años. Desde ahí llegamos a otro sector que es de piedras de un color muy claro, llamado el "Valle Lunar", dada su extraña apariencia. En contraste, se pueden ver rocas de colores rojizos y verdes al frente de este valle y que antiguamente fueron glaciares. Finalmente llegamos nuevamente a la camioneta y emprendimos el regreso a casa. Este trekking no tiene ningún tipo de señalización, no hay un estacionamiento y si es que no se tiene la ruta en un GPS, es casi imposible dar con esta sin un guía.

De vuelta en Chile Chico, dejamos el resto de la tarde para descansar y almorzamos en la sandwichería "Antumapu". Chile Chico es un pueblo de unos 4.500 habitantes que cuenta con todo tipo de servicios. Tiene un microclima único en la Patagonia, lo cual permite a los habitantes cultivar todo tipo de frutas y verduras.



Al día siguiente, día número 16 de nuestro viaje, teníamos que volver a Coyhaique para devolver la camioneta y partir haciendo el viaje en bicicleta desde Aysén hasta Chaitén. Teníamos tres opciones para volver: 1) Desde Chile Chico, tomando una barcaza que cruza directamente hasta Puerto Ibáñez, ubicado en la parte norte del lago y desde ahí hasta Coyhaique (esta era la mejor opción). 2) Cruzar a Argentina, pasar por los antiguos y recorrer 3 horas de pampa para meterse a Chile nuevamente por Puerto Ibáñez y volver a Coyhaique (esta era nuestra segunta opción). 3) Desde Chile Chico hacia el oeste y bordeando el Lago General Carrera para llegar a Puerto Ibáñez y desde ahí a Coyhaique. Era la ruta más larga y nuestra última opción.

La barcaza no tenía cupos disponibles ese día, por lo cual la primera opción fue descartada y nos decidimos por la segunda opción. Partimos hacia la frontera y mientras estábamos en la fila de autos, Vïctor partió con los papeles a la oficina de la aduana. Antes de seguir relatando, voy a describir esta "aduana". Realmente para la imagen país esa oficina daba lástima. Era un caserío bastante modesto y parte de los funcionarios trabajaban en unas mesas al aire libre, en donde acumulaban papeles que sujetaban con piedras para que no se volaran (en un momento vimos como uno de ellos perseguía un montón de papeles que se le escaparon; un chiste). En la aduana, tuvimos que mostrar identificación y declarar todo lo comestible que teníamos.

Como la camioneta era arrendada, necesitábamos un permiso especial firmado ante notario para poder sacarla del país (esto no se nos ocurrió en ningún momento), por lo cual esa opción se nos estaba cerrando. Ya eran como las dos de la tarde y un llamado telefónico a Ignacio Báez (el amigo de Poli quien nos había arrendado la camioneta) y su pronta acción de encontrar un notario abierto y mandar la autorización por fax a la aduana, permitió que pudiésemos seguir el camino por Argentina y nos ahorró hartas horas de viaje extra.

Seguimos rumbo hacia el pueblo Argentino que se encuentra cruzando la frontera, llamado "Los Antigüos" y que es bastante parecido a Chile Chico (por lo menos esa fue mi impresión) y en el cual se estaba celebrando el "festival de la guinda", fiesta costumbrista que se hace anualmente. Antes de cruzar la frontera, vimos la nueva aduana chilena que se estaba contruyendo.

Nos sacamos algunas fotos en el lugar que marca la frontera con Argentina y poco después llegamos a la aduana, la cual estaba impecable y los funcionarios para mi sorpresa, bastante eficientes (lo cual lamentablemente no puedo decir para la contraparte chilena).

Manejamos unas 3 horas por la pampa argentina; un camino recto de ripio interminable y con alguno que otro guanaco en el camino, algunas estancias y nada más. Aprovechamos de sacar algunas fotos más en ese paisaje desolado.

Cruzamos de vuelta a Chile en Puerto Ibáñez, donde una funcionaria del SAG (una gorda de m.....) nos confiscó algunas cosas que teníamos para comer que habíamos comprado en Chile. Finalmente, hicimos el último recorrido desde Puerto Ibáñez a Coyhaique, pasando por el mirador "Cerro Castillo", en el cual se ve el camino serpenteante que sube un cerro y se puede ver desde ahí los cerros de la reserva nacional "Cerro Castillo". Vale la pena la parada en el mirador.



Llegando a Coyhaique, devolvimos la camioneta arrendada en "Patagonia Adventure" y nos juntamos con un oficial de ejército, Jaime Osorio y su señora Javiera, ambos amigos de Víctor. Esa noche los 3 comimos en la casa de los Osorio y después fuimos a dar una vuelta para conocer la tremenda vida nocturna que tiene Coyhaique en un día de semana. Víctor y yo nos alojamos en el regimiento reforzado Nº 14 "Aysén" y Poli se quedó en la casa de Jaime y Javiera.



El día siguiente nos juntamos los 3 nuevamente, almorzamos, dimos una vuelta por el centro de Coyhaique y en la tarde tomamos un bus Aysén en donde fuimos a quedarnos nuevamente en el hostal "Marcela". Aprovechamos ese día para ir a buscar las bicicletas a la casa de un oficial de la armada, Ricardo Cárcamo, quien las había cuidado mientras hicimos el recorrido por el sur.



Una última comida con cervezas, preparar los bolsos y equipamiento para el día siguiente y a dormir temprano para comenzar la segunda etapa de las vacaciones: 420km de bicicleta por la Carretera Austral.



Trekking en Jeinimeni





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The morning of January 5th I woke up at around 5am and drove the UT about a block towards the tourist agency to pick up the guide that would take us to the Jeinimeni national reserve. Víctor and Poli walked there a about 20 minutes later. While I waited for them to arrive, the owner of the agency and the guide offered me some "mate" (a kind off bitter herbal tea, very typical in Patagonia) that they were having. They asked me if I had ever had it and I - with a very convincing face - said "of course". I had only had mate once before (actually a few days before it was the first time I had tried it in a place called Murta). A while later my two "teammates".

We left in our faithful Toyota Hilux, myself on the wheel and the guide in the copilot seat. We had payed 60.000 CHP which we thought was a bit of a steep price, but we had been told in two places to go with a guide. We realized at the end of the day that we had made the right choice.

The national reserve Jeinimeni is about 50km from Chile Chico and there aren't many road signs to get there. Besides that, we didn't have a GPS (they weren't that popular still, at least in Chile). I had read about that reserve in a weekly travel magazine that comes with the Chilean newspaper "El Mercurio", so I decided to iclude it in the itinerary.

We had to get to a river and cross it at around 6:30am, then get to a hill, climb it to get a good view of the sunrise, go back down and drive back to cross the river before 9am, because due to the temperature raise in the morning, ice melted and the water flow in the river was too strong to be able to cross it (we had no itention in staying in the reserve until the next day).

Crossing the river isn't that easy. It's pretty wide and it has some depth. In the center of the river there's a small, old and rustic wooden bridge, with a pretty steep ramp to get on top of it and another steep ramp to get down. To cross the river we had to get in it, then get up the bridge (slowly, as it doesn't appear to be very solid), go down the bridge, get back on the other side of the river and drive out of it and on to the shore, a good driving challenge. The current at that time wasn't very strong, but I've got to admit that I probably wouldn't have gone in the river without a guide telling me exactly where to go).

After that we followed a path full of holes with us jumping all inside the UT. After a while the path dissapeared and we had to drive literally inside a lake (following the contour), due to bushes growing right by the lakeside. Finally we reached a parking lot and we left the UT there. We walked up a hill in about 45 minutes and got to the top at around 7:30am. We stayed there for a while admiring the spectacular view and the sunrise from there was simply amazing. Below us we had the "Esmeralda" lagoon surrounded by snow caped mountains and the sun rising from them in the distance. It was totally worth getting there.

But we couldn't stay there even if we wanted to, time was limited and we had to go down the hill, get on the UT and cross back the river before it was too late. Just like we were told, the current in the river was a lot stronger just a few hours later and when we got in the river, the water covered the tires completely. After crossing the bridge and just before going out on the other side of the river, I could totally feel the current pushing the UT on the side and for a few seconds the tires didn't get a grip on the bottom of the river and we could see two columns of water shooting on the sides. Suddenlythe tires gripped and we were safe on the other side of the river. It's been one of the best driving experiences I've had.

Upon completing that part of the day, we went to see a pond in which there were flamingos and we stayed there for a while. The landscape was typical of Patagonia.

To end the day, our guide took us on a 10km trail that goes through rock walls and hills that were once ocean bottom and in which fossilized crustaceans can be seen incrusted in the rocks. Half way through the trail we saw the "Piedra Clavada" (translation could be something like "Buried Rock"), which is a needle like rock and an icon of the reserve. During the walk we saw condors and their nests in the rocks. Besides condors, there are certain types of hawks and eagles.

Continuing the trek, we arrived at a cave that has old indian paintings (same type as we saw in Cerro Castillo and of which I wrote in a previous post). This are thought to be about 8000 years old.

From the cave we got to another area nicknamed "Moon Valley", due to the whiteness off the rocks which gives a surreal appearence to that place. In contrast, surrounding that place, there are rocks that have reddish and greenish colors and that were once glaciers. We finally got back to the UT and went back to Chile Chico. The trek that we had done isn't mentiones anywhere, there are absolutely no signs indicating it, no parking lot and we would've never seen it without the guide.

Back in Chile Chico, we had the rest of the day to ourselves and we had lunch in a sandwich place called "Antumapu". Chile Chico es a town of about 4.500 inhabitants that has all basic services. It has a unique microclimate in Patagonia, which allows the people to harvest all types of fruits and vegetables.



The next day, 16th day of our trip, we had to go back to Coyhaique to return the UT and start making our way up north using our mountainbikes, all the way from Aysén to Chaitén. We had 3 options to make our way back: 1) From Chile Chico crossing the General Carrera lake by barge to Puerto Ibáñez and from there to Coyhaique (this was the best option). 2) Cross the border and drive about 3 hours through the Argentinian pampa to cross back to Chile in Puerto Ibáñez and from there to Coyhaique. 3) From Chile Chico, driving west and drive along the contour of the General Carrera lake and then to Coyhaique. This last option was the longest drive and our last option.

The barge was full that day so the first option was out of the question. We opted to go for option number 2. We drove to the border and while we waited in the queue with the other cars, Víctor went to the customs office (a rather modest household, not at all what we would've expected for a customs office) to do all the paperwork. We had to show IDs and declare foods and vegetables that we had.

As the UT was a rental, we needed a special permit to take it out of the country.

(this never occured to us before), therefor that option wasn't looking promising. It was already about 2pm and solicitor's offices seldom work in the afternoon. Nevertheless, we called Poli's friend from whom we rented the UT and he managed to find a solictor's office open, faxed us a permit and saved the day. That enabled us to go through Argentina and saved us several extra hours of driving.

we went past a small town called "Los Antiguos" which to me seemed very much like Chile Chico. They had a local anual celebration called "The festival of the cherry". On the way we also saw a new customs office that was being built.

We took a few photos in the place where the border of Chile and Argentina is marked and then, further up, we had to stop in the Argentinian customs office. The offices were quite modern and the employees surprisingly efficient (which unfortunately I can't really say for their Chilean counterparts).

We drove about 3 hours through the Argentinian pampa; a long straight road that stretches as far as the eye can see. Some wild animals and that's it. We stopped to take photos in that desolate landscape and to stretch our legs.

We crossed back to Chile in Puerto Ibáñez where a very unpleasant woman confiscated some of our food (which we had taken from Chile a few hours before). We then drove to Coyhaique, passing by the lookout "Cerro Castillo" from which can be seen the long winding road leading up to it. From there the mountains located in the park of the same name can also be seen. It's worth stopping there.



When we got back to Coyhaique, we returned the UT and then we net an army officer, Jaime Osorio and his wife Javiera, both friends of Víctor. That night we had dinner at their house and then we went out to check out the town's nightlife (not much going on, especially on a weekday). Víctor and I stayed in the military base and Poli stayed with Jaime and Javiera.



The following day the 3 of us met again to have lunch and we went to take a walk to the town square (all full of propaganda as presidential elections were coming up). In the afternoon we took a bus back to Aysén where we again stayed at the hostel "Marcela". In the evening we went to get our bikes to the house of a navy officer, Ricardo Cárcamo, who had kept them for us while we toured the south end of the Carretera Austral.



One last meal with beers, get all the gear ready for next day and a good night's sleep to start the second stage of the holidays: 420km of mountainbiking in the Carretera Austral.


Additional photos below
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