POTOSI, LA MONTAÑA DE PLATA


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Published: May 22nd 2011
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Hola,

Desde El salar de Uyuni, nos dirigimos a la famosa ciudad de Potosi, aunque en españa no es actualmente conocida, la historia de este lugar es historia de España.

Estar sobre 4000 metros es agotador, cuando paseas tienes que parar cada hora y ha veces te falta el aire, hay que aclimatarse poco a poco y a veces cuesta dormir, por suerte tenemos mucho sol, porque aqui esta llegando el invierno y a esta altura uhhhhhhhhh frio frio

Os adjunto info de internet mas abajo, pero como introduccion , os cuento que cuando llegaron los españoles a esta zona (1540) descubrieron esta montaña (4600 mTS) su cima era de plata y aun esta gran montaña da plata, zinc, estaño etc, durante mas de 3 siglos los españoles sacaron miles de barcos de plata de aqui (UTILIZANDO ESCLAVOS QUE MURIERON POR "MILLONES") , durante estos siglos, mandado por los reyes de españa.
La ciudad de potosi es LA MAS ALTA DEL MUNDO y nacio por la riqueza de la montaña, que aun hoy en dia da millones en minerales, llego a crecer hasta tener tantos habitantes como Londres y Paris, pero....................

Los mineros siguen trabajando en condiciones parecidas a como hace 200 años (hay 10.000 mineros de los cuales unos 800 son niños de 12 a 16 años (brutal).

Nos armamos de valor y visitamos el interior de unas de las minas donde trabajan en estas condiciones, salimos espantados, a 4000 ya cuesta andar, imagina dentro de ese lugara 4400 mtrs o mas, nada de seguridad, derrumbes, a martillazos y empujando carros de piedras de 200 kg sin casi aire, olor azufre que te ahogas, hasta 45 grados, niños de 16 años explotan dinamita, mueren todos los dias algun trabajador.... un horror

a media visita decidimos salir porque nos parecio peligroso, aunque la experiencia no se olvida.

existe un documental pelicula de este lugar y lo que hemos visto dentro

"La mina del diablo"

El documental cuenta la historia de Basilio Vargas, un niño de 14 años, y su hermano Bernardino, de 12, mientras trabajan en las minas de Cerro Rico en Potosí (Bolivia). . Huérfanos de padre asumen las responsabilidades del cabeza de familia y compaginan su trabajo con la asistencia a la escuela. Basilio sabe que la escuela es su única posibilidad de escapar de su destino en la mina.

Os recomiendo mucho que lo veais (esta en internet)

INFO DE 'POTOSI
Se cuenta que, a fines del siglo XVI, el Inca Huaina Capac, señor del imperio inca que se extendía desde Quito, Ecuador, hasta Chile, visitó al Sumaj Orko - "cerro magnifico", en quechua -, y ordenó que se confeccionaran joyas de plata para su corte. Cuando comenzaron a extraer el mineral de sus vetas, una voz estruendosa les conminó a que se detuvieran: "No caven; no es para otros". Poco después los primeros colonizadores españoles se asentaron al pie del cerro...
Potosí es una de las ciudades más antiguas, famosas y de más historia de América, conocida por su derroche de riqueza, a cuya sombra surgieron centenares de iglesia, residencias, palacios y plaza, y cobraron un auge inusitado las bellas artes entre los siglos XVII y XVIII. Llegó a ser mayor centro de producción de plata del continente y se convirtió, en pleno siglo XVII, en la ciudad más grande de América. "¡Vale un Potosí!" fue una frase común en la época colonial para expresar el altísimo valor de un objeto.
Ya en nuestros días, la minería - en este caso, el estaño - es la riqueza principal de esta bella ciudad andina, caracterizada por su arquitectura barroca, y engalanada por un rosario de montañas y los cielos más azules del mundo.
El bullicio de aquellos días de opulencia ha quedado atrás desde hace mucho, pero aún el visitante puede experimentar parte del esplendor y el encanto de esa época al contemplar las fachadas barrocas, los orlados balcones de sus edificaciones y sus estrechas calles empedradas.
La ciudad creció desordenadamente al impulso de la plata colonial y al estaño republicano; de ahí la profusión de iglesias, monasterios y templos, de palacios y casonas con heráldicas que ostentaban el lujo y la prosperidad de la clase dominante de la sociedad. Cada callecita tiene una historia que contar. La Calle de las Siete Vueltas, la Esquina del Ahorcado, la Calle de los Mercaderes... Leyendas, historia, imágenes de un pasado en el que se entretejen al asombro y la sobreabundancia. Granito labrado, piedra tallada, balcones de hierro forjado, ladrillos de barro cocido, tejas rojas, y la perenne presencia del cerro de Potosí, el Cerro Rico, testigo del sudor de millones de originarios.
Infinidad de museos guardan celosamente los testimonios de aquellos siglos de la plata, Tal vez uno de los más señalados sea el ubicado en la antigua Casa de la Moneda. Pocas edificaciones en el continente americano poseen su fuerza evocadora.
De sobria factura, contrastante con las otras construcciones de la época, el llamado "Escorial Americano" sirvió de casa de moneda, fortaleza y prisión.
Toda la plata acuñada en este edificio, que ocupa una manzana entera, podría haber servido para tender un puente entre Potosí y España. En nuestros días, esa imponente casona, que nos recibe con una máscara risueña y policroma, es monumento nacional y atesora más de cien piezas de pintura, esculturas, muebles y objetos de incalculable valor histórico, entre ellos, monedas elaboradas para la corona española u otras naciones latinoamericanas, así como las propias máquinas de acuñación.
Aquellos estudiosos de la arquitectura y el arte hispanoamericanos se sentirán a sus anchas de Potosí. La ciudad es un verdadero cofre de reliquias cuyas fotografías son presencia obligada en las antologías ilustradas de arte universal.
Las iglesias, con sus fachadas barrocas y sus retablos a todo lujo, son la consecuencia directa, por un lado, de la riqueza a manos llenas y , por otro, de la gigantesca afluencia de almas necesitadas de consuelo espiritual al comulgar con el pecado capital de la codicia en sus sueños de riqueza.
Aquí se evidencia, como en ningún otro lugar, el mestizaje cultural: angelotes cuya fisionomía indígena es resultado del trabajo de las manos nativas; frutas y vegetación tropical americana, inexistentes en el árido paisaje andino, lo que denota la inspiración foránea.

El Mercado Central de la ciudad en la calle Oruro, como es de esperar, nos aguarda con su explosión de colores, animado bullicio y olor singular a todo tipo de víveres y enseres. En la Plaza Saavedra se encuentra el Mercado Artesanal, donde, además de admirar la exposición permanente de arte típico, el visitante tendrá la oportunidad de adquirir variados objetos representativos del arte potosino. Se pueden encontrar allí muestras de artesanía textil, sobre todo, la "bayeta" - elaborada con lana de llama, alpaca y oveja -, que tiene tanta demanda entre los turistas. Hay asimismo, maravillas en orfebrería de plata, tanto en dicho mercado como en el sinnúmero de tiendecitas que rodean la Plaza. Con paciencia para el regateo es posible lograr buenos precios en la compra de esta elegante platería.
En vigilias perpetua y siguiendo siempre al visitante desde cualquier punto de la ciudad, se alza el Cerro Rico. Desde lejos parece tener un perfil simétrico; lo atraviesan más de 5000 túneles que, como indescifrables laberintos, conducen hasta lo que fue un día la materialización de las fantasías de tantos aventureros españoles en busca de fortuna. Por eso se explica la cantidad de altares en ofrenda a Pachamama, la Madre Tierra, y al Tío o Supay, protector de los mineros y habitante de las entrañas tenebrosas de la tierra.
La excursión a este lugar permite atravesar cuevas y restos de excavaciones que datan de varios siglos. Curiosamente, allí es posible observar a mujeres y hombres enfrascados en la paciente tarea de cernir el material en busca de algún despojo de plata.

Los habitantes de Potosí son gente amable y hospitalaria. Por su indumentaria se puede distinguir la composición étnica de sus habitantes: algunos ostentan sus atuendos típicos de lana, que se remontan a la etapa precolombina o a una etapa más reciente; otros visten a la moderna, por lo general, los criollos descendientes de españoles. Aunque todos hablan, predominantemente, el quechua, mantienen las barreras de clase y etnia bien marcadas.
Como en la ciudad todavía se duerme la siesta al estilo peninsular, se recomienda imitar a los pueblerinos, que descansan entre las 12:00 y las 15:00 h. Una sugerencia para combatir los efectos de la altitud - 4700 m sobre el nivel del mar - es la de tomar mate de hojas de coca; la hoja es inofensiva, y la caliente y beneficiosa bebida se oferta en todos los hoteles.
¡Ah, y una última recomendación! Abríguese bien, porque el frío y el viento son proverbiales en la ciudad de Potosí, Patrimonio Universal de la Humanidad, lugar de escasas precipitaciones, pero rezumante en historia y leyenda de un pasado fabuloso que desafía los tiempos.


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