Pues, después de 22 días en esta ciudad, la verdad es que empiezo a pensar que sí. Sabemos que el pan más rico, parecido a un croissant, lo hacen cerquita del hotel y sale a las 10, justo para el desayuno. Sabemos también que en un sólo día, aquí en Cuenca, uno puede sentir todas las estaciones del año. El tiempo cambia tanto y tan deprisa que siempre hay que salir con tirantes, abrigo y un paraguas. Hemos conocido casi todas las plazas de esta bonita ciudad, San Blas, San Sebastián, Parque Calderón, La ribera del río... En fin, que vinimos
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