Rothenburg y Würzburg. Sexy time en la ruta romántica.


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December 13th 2007
Published: December 16th 2007EDIT THIS ENTRY

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9 de Marzo de 2004

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Bueno, otro día gris, que se le va a hacer. Hoy vuelvo a hacer otra salida desde Nuremberg y a la noche ya regreso. Le estoy cogiendo cariño al albergue.
Me levanto pronto, pues mi intención es de visitar dos ciudades con bastante enjundia: Rothenburg ob der Tauber y Wurzburgo, situadas en lo que se conoce como Ruta Romántica. Será mi primer contacto con ésta, con este intinerario de 350km que parte desde Würzburg y llega hasta Füssen, donde están los famosos castillos del rey loco al pie de los Alpes. Está muy bien señalizada en todo el trayecto y se puede hacer muy bien en bicicleta, pero un día que no nieve.

Rothenburg hoy está tranquilo, pues es aún invierno, entresemana y el tiempo no acompaña, así que tengo la suerte de tenerlo prácticamente solo para mí. Rothenburg es uno de esos lugares que en temporada, su centro no parece una población, sino Disneylandia con sus muchas atracciones: paseo sobre la muralla y subida al ayuntamiento; la contemplación de la sangre de Cristo; horropilarse en el museo de tortura; recordar la ilusión que nos hace la navidad en el museo de la navidad, con pino giratorio incluído; volver a ser un niño en el museo de los juguetes; reírse del alcalde borracho o descubrir a qué saben las bolas de nieve, son algunas de las atracciones que Rothenburg ofrece al dominguero. Yo sólo estuve la mañana y no disfruté de tantas cosas.

Naturalmente es verdad que el pueblo es precioso, completamente amurallado y de aspecto muy medieval. Tiene muchísimos rincones que bien podrían ilustrar libros de cuentos, de hecho se puede ver Rothenburg en la primera película de Charlie y la fábrica de chocolate, la de 1971 con Gene Wilder.
Todo el encanto actual de Rothenburg, ciudad libre imperial desde 1274, pudo haberse visto muy afectado durante la guerra de los 30 años, que convulsionó el imperio en el siglo XVII. Aunque muy compleja, básicamente fue un conflicto religioso a nivel europeo entre católicos y protestantes, y precisamente en ese tema el Imperio andaba muy dividido.
Rothenburg se consideraba protestante, y a sitiarla llegó el conde de Tilly, comandate de las fuerzas hispano-imperiales, es decir católicas. Cuando llegaron a las puertas de la ciudad y vencieron su resistencia condenaron a muerte al alcalde y concejales. Pero al
RothenburgRothenburgRothenburg

Torre de la Hafengasse
conde se le ocurrió una idea muy original. Si alguien se bebía una descomunal jarra de vino(3,5 litros) de un trago, sería perdonada la ciudad. El alcalde se prestó voluntario, que ya debía de estar algo entrenado en este tipo de deporte. Consiguió alcanzar la hazaña, aunque eso sí, a costa de estar postrado en cama tres días con coma etílico y salvó así la ciudad.
Esto sería más bien una leyenda. Históricamente lo que debió de pasar fue que las autoridades municipales untaron al conde vaciándo las sacas municipales para evitar la destrucción. De todas maneras, en memoria del alcalde se puede ver aún en un edificio de la plaza principal, el Ratstrinkstube, un reloj en el que un monigote a las horas en punto se bebe una jarra de vino.

A pesar del esfuerzo de su alcalde, en la segunda guerra mundial también pudo haber sido destruída, y de hecho los aliados arrasaron el 40% de Rothenburg, pero el Rothenburg moderno, no ocasionando grandes destrozos en el centro medieval.

La mañana la dedico entonces a pasear tranquilamente por el centro y ver sus casas y sus torres; acercarme a la plaza principal=Hauptmarkt, ir a las puertas
RothenburgRothenburgRothenburg

Casas en el Markt
de la muralla, subir a la muralla y a comer bolas de nieve. Las bolas de nieve son unos dulces típicos de Rothenburg que tienen una pinta...¡¡¡menuda pinta que tienen!!! y además de muchos sabores. La verdad que me gusto más la pinta que luego cómo sabían realmente al paladar, pero me hizo muy dichoso comer bolas de nieve mientras me caían copos de nieve.

Museos no visité, lo que sí que visité a parte de la pastelería, fue la iglesia de Santiago, Jakobskirche, muy cerca de la plaza. Es gótica, del XIV-XV y hay que pagar entrada. La iglesia es muy esbelta y está bastante vacía. Lo más bonito es un retablo de madera, obra de Tilman Rimelschneider, uno de los mejores escultores alemanes en este tiempo de transición del gótico al renacimiento. En la cruz de este altar hay una capsulita de cristal que encierra una gota de la sangre de Cristo, traída en tiempos de las cruzadas.

Después de pasear ya para arriba y para abajo varias veces, a mediodía vuelvo a la estación para dirigirme a mi segunto destino del día:Würzburg.

Animada ciudad universitaria de unos 130.000 habitantes, pero sin el encanto que
Hauptmarkt de RothenburgHauptmarkt de RothenburgHauptmarkt de Rothenburg

El ayuntamiento a la izquierda y a la derecha el Ratstrinkstube, en naranja, donde se puede ver al alcalde bebiendo vino.
por su larga historia le corresponde, pues en la guerra mundial los ingleses la destrozaron al 90%. Würzburg es por eso, por estar totalmente reconstruida, una ciudad con no tanto encanto. Los principales monumentos han sido meticulosamente restaurados, y eso no es poco, pues fue población importante en el Impero, centro de un ducado gobernado por sus obispos y donde se celebraron varias dietas imperiales. Uno de esos monumentos es la Residenz

Residenz, que es lo que me ha traído hasta aquí. Patrimonio de la Humanidad. Este palacio se empezó a constuir gracias a que el príncipe obispo de Würzburg, Johann Philipp Franz von Schönborn, ganó 600.000 florines en un pleito. Las obras comenzaron en 1719, pero como murió al poco, continuó su hermano Friedrich.
El arquitecto barroco más importante de Alemania se encargó de las obras: Balthasar Neumann. ¡Fíjate si era importante, que era el personaje que aparecía en los billetes de 50 marcos! La escalinata (en restauración), la sala imperial y la capilla son espléndidas, todas ellas llenas de mármoles y decoradas con magníficos frescos del pintor veneciano Gianbattista Tiepolo. Sólo por estas tres cosas merece la pena la visita. A mi juicio igualan o superan cualquiera
JakobskircheJakobskircheJakobskirche

Rothenburg
de las mejores estancias de los palacios reales que conozco, como el Palacio Real de Madrid (en el que también pinta Tiepolo) o Schönbrunn en Viena.
El resto de las salas de la Residenz, ya es la típica sucesión de habitaciones con muebles y espejos y sillones y todo eso que por lo menos a mi, me acabo aburriendo bastante.
En las últimas partes que se visitan se ven fotografías de la destrucción durante la guerra y uno se puede dar cuenta que casi ha habido más trabajo en la reconstrucción/restauración (43 años) que en su propia construcción original (24 años).Increíble. ¡Qué trabajadores que son los alemanes!
Travelblog Éste es un link a una visita virtual de la Residenz, en la que se puede ir pasando de estancia en estancia o pasear por los jardines.

Tras visitar la Residenz, doy un paseíto por el centro de Würzburg, que como dije antes, me parece un poco frío. Entro en el Neumünster y en el Dom Sant Kilian=catedral de San Kilian. San Kilian, monje irlandés convirtió esta zona de Franconia al cristianismo, haciendo incluso que el conde Gosbert dejara de estar liado con su cuñada Gailana. A Gailana no le gustó esto un pelo, y abandonada por su conde hizo matar a Kilian, convertido en mártir desde entonces.
Los interiores de estas iglesias tampoco me parecen excesivamente bonitos.
Paso al otro lado del río y subo la colina de Marienberg, desde donde se tienen unas vistas estupendas de la ciudad. Éste es el punto más alto de Würzburg, y aquí se encuentra Festung Marianberg, enorme fortaleza que ha servido de residencia a los príncipes obispos de Würzburg durante siglos hasta la construcción de la Residenz. Ahora por supuesto está reconstruida en su aspecto barroco que lucía antes de los bombardeos y es aún es el símbolo de la ciudad.
No entro dentro, pues es ya bastante tarde, ya está oscureciendo y lógicamente ya cerró. Para quien le interese, a parte de poder visitar las estancias de los obispos, se puede entrar a ver el Mainfränkisches Museum, con la mayor colección de obras de Tilman Riemenschneider además de otras pinturas y esculturas.

Ya es de noche, así que se termina mi visita cultural. Aprovecho antes de ir a la estación a pasar por el supermercado para avituallarme. Estaba comprando tan tranquilamente chope y mortadela cuando un amable anciano con su bigote a lo heil hitler entabló conversación conmigo. Al salir del super, quiso ser buen anfitrión y me invitó a tomar una coca cola. Probé una que tenían con sabor a vainilla que no os la recomiendo. La gente del bar conocía al abuelo y le trataba muy bien. Después del refrigerio tuve la oportunidad de seguir practicando el alemán con él. Se quejaba de la mala situación de la seguridad social alemana y de lo caro que se estaban volviendo los medicamentos. En esto llegamos a la puerta de su casa y me invitó a subir. Acepté la invitación del venerable anciano, pues total tenía tiempo antes de coger mi tren de vuelta a Nuremberg y quizás me contaba algo de la guerra.
Subimos a su piso y pasamos al salón, en el que tenía muchos libros. Me invitó a continuación a un whisky, que no acepté. Y depués me volvió a insistir.
Y estaba yo pensado, a ver si me quiere emborrachar, cuando de repente me agarró por detrás riéndose como un colegial y comenzó a frotarse con mi cuerpo. Menos mal que la naturaleza es infinitamente sabia y los estragos de la edad evitaron que sintiese algo duro.
Detalle del retablo de la heilige BlutDetalle del retablo de la heilige BlutDetalle del retablo de la heilige Blut

Otra obra maestra de Tilman Rimenschneider. Justo justo en el centro, Judas, tomando el pan que le ofrece Cristo.

Me sonrojé, pues nunca antes habían intentado aprovecharse de mi, ni darme a probar las mieles del placer de una manera tan explícita. Actué lo más rápido que pude:
¿Qué hora es? Uy... ¡qué tarde! Me marcho, que pierdo el tren de a en punto, que pena, otro día...
Salí corriendo, pero eso no evito que me encajara dos besitos en la cara, uno de ellos peligrosamente cerca de la boca.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Diooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Aunque el tren me salía en hora y media, llegué a la estación sudando la gota gorda. Tuve tiempo de leer algún capítulo de Baudolino, el libro que compré en Lugano, que se estaba poniendo muy interesante.







9th March 2004

Well, another gray day, what can I do? I do today a day trip from Nuremberg, so I will be back at the hostel in the evening. I am getting fond of it.
I get up early, for my intention is to visit two towns with character: Rothenburg ob der Tauber and Würzburg, both placed along the "Romantic Road". It is the first time in my travel that I get to this road, an itinerary starting at Würzburg and
BurgtorBurgtorBurgtor

Una de las puertas de la muralla. Desde aquí hay buenas vista sobre el valle del río Tauber.
running 350km up to Füssen, already in the Alps, where the mad king castles are located. All along the road there are a lot of signs for you not to get lost, and it must very nice to ride it on a bycicle, if it isn´t snowing.

Rothenburg is today very peaceful. It´s a winter weekday still and the weather as I said is nasty. Rothenburg is one of those places that during the season is not a town anymore, at least the old center. It looks more like Disneyland with its many funny rides: a walk on the walls and climb to the town hall; the contemplation of Jesuschrist´s blood; being given the creeps at the torture and punishment museum; dreaming of Christmas in another museum that even houses a turning Christmas pine or going back to childhood in the Toys museum; laughing at the wine drinker mayor or tasting snow balls are among the rides Rothenburg has to offer to the millions of day trippers. I only spent there the morning, so I couldn´t enjoy so many things.

Anyway, it is also true that village is really beautifull, sorrounded with walls all of it and very medieval. It has many alleys that could perfectly picture tale books. As a matter of fact, Rothenburg is the village shown in Charlie and the chocolate factory, the 1971 movie with Gene Wilder.
All the charm of Rothenburg, free imperial city since 1274, could have been destroyed during the 30 year wars, that convulsed Europe in the XVIIth. Roughly it was caused by religious conflicts between catholics and protestants, and precisely the empire was very divided in that matter.
Rothenburg was considered as protestant, and to besieged it, the count of Tilly arrived at its gates. He was the commander of the hispanic and the imperial forces, that is to say, the catholics. After overcoming the resistance, the count Tilly 60.000 men army entered in the city and took the mayor and councillors as prisoners. And then, the count had the brightest of the ideas: if somebody could drink a tank of wine (3,5 l), he would spare the town. As a volunteer they had the mayor, very well trained in this kind of sports. He of course accomplished the deed and saved the city, but he had to lie in bed in a coma for three days.
The previous story is a legend. The actual story would differ: They blackmailed the count with the municipal money.
Anyway, the fictional story is the one that people like better, so that there´s a puppet who drinks a jar of wine in a building at the main square (=Hauptmarkt) every single hour: the Ratstrinkstube.

In the WWII Rothenburg war also near to be destroyed. As a matter of fact the 40% of town actually was, but not great damage in the historic center.

I devote my time in the morning to walk slowly the cobbled streets, with its nice wooden beam houses and towers. I also walk on the city walls, the Hautpmarkt can not be missed and I even try snowballs. The snowballs are very typical sweets in Rotheburg, and they look so yummy!! They look better than their actual taste, but they are ok and I cannot imagine anyone in the world not being happy while eating snowballs when snowflakes are falling over.

I didn´t visit any museums. What I did visit, besides the cake shop, was Saint James church=Jakobskirche, the main and nicest church in Rothenburg. It dates from the XIV-XVth century, gothic then and you have to pay an entrance fee. The arquitecture is pretty graceful, but the church is quiet empty. The most impressive work in it is a wooden altarpiece by Tilman Rimelschneider, one of the best sculptor in Germany at that time (Remember he also carved the tomb of emperor Henry II and Cunigunde in Bamberg). In the cross of the altarpiece there´s a small cristal capsule containing one drop of Jesuschrist true blood, brought during the Crusades.

After walking several times along the same streets I decide to move on. I go back to the train station and head for my next destination: Würzburg

Lively universty town, with 130.000 unhabitants more or less, but without the charm that a city with such a long history should have: It was reduced to ashes (90%) by the English in WWII. The main monuments have been meticulously reconstructed since, and that is a lot, for Würzburg was important in the times of the Empire, seat of prince-bishops governors of a duchy and witness of several imperial diets. One of this monuments is the Residenz.

Residenz, that is what has really brought me to Würzburg. World heritage site, the works of this palace were begun in 1719 thanks to the prince-bishop Johann Philipp Franz von Schönborn, who won 600.000 florins in a case.
The most important baroque arquitecte in Germany at that time, Balthasar Neumann (he even was in the 50 german mark bills) was in charge of the works. The staircase, the imperial hall (=Kaisersaal) and the church(Hofkirche) are plainly wonderful, with a lot of marble and magnific freschoes by Venetian painter Gianbattista Tiepolo. Only because of these three pieces, coming to Würzburg is worth it. According to my own opinion they are as good, or even better than any piece in the Great Royal Residences I have visited so far, such as the Royal Palace in Madrid or Schönbrunn in Vienna.
The rest of the chambers in the Residenz, are the usual sequence of furniture, mirrors, clocks or paintings, so at the end I get a little tired.
In the last corridors you can see some pictures of the destruction caused by the war, and then you can realize that possibly there ´s more work in the reconstruccion (43 years) than in the actual construction (24 years). Incredible. How hard workers the Germans are!
Travelblog Clicking this link you can do a virtual tour to the Residenz, taking a look at the chambers and a walk in the gardens. Quite interesting.

Afer having visited the Residenz, I take a stroll in the city center. It is not charming as I said before. I visit the Neumünster and Dom Saint Kilian. Saint Kilian was the Irish monk who converted this part of Franconia into Christianity, making even Count Gosbert leave his sister-in-law Gainald. She didn´t like this at all and got very upset, so at the end she made Kilian be murdered, being a martyr since then because of this.
The interiors of the churches don´t seem that appealing, at least for me.
I go to the other side of river Main and I walk up to the Marienberg, from where are good views over the town. On the top of this hill the Festung Marienberg is located. This is a huge fortress used as residence by the prince-bishops of Würzburg until the Residenz was completed. Nowadays is of course reconstructed, as the rest of the city, in its pre-war baroque appearance and it is still the symbol of Würzburg. As it´s too late, already closed and almost dark, I do not go in, but if you are into Tilman Riemenschneider and want to see how the bishops used to live, paying the entrance fee should be a good idea.

It is already dark, so my cultural visit finish. Before going to the station I call a visit to a supermarket. I was buying so peacefully cold meat and salami when a very polite old man with a heil hitler moustache adressed to me and we started talking. After the shopping he tried to be a good host and took me to a bar for a coke. I tried one flavour vanilla, which didn´t taste so good. The bar staff knew the grandppa, and they were very nice to him. After the coke I had the opportunity of exercising my German longer. He complained about the bad situation of the German social security system and of how expensive all the medicines were getting. At this point, we arrived to his home gates, and invited me to go upstairs. I accepted the invitation with the hope he would tell me some stories about the war.
We went in to the living room of his appartment, where he had a lot of books. He offered me a whiskey and I didn´t want to have any and he offered again.
I was thinking then that maybe I shouldn´t have come upstairs when he grabbed me by the rear, laughing like a schoolboy, and fiercely rubbing against my body.
The nature in its infinite wisdom, decrease our vital strenght as we get older, so I didn´t feel anything hard.
I blushed, for nobody in my life had tried to harass me before, nor offered me the sweet nectars of pleasure in such an explicit manner.
I react as quick as I could: What time is it?...it´s so late, i´m going to miss my train, what a pity, some other time.. bybye.
I was fast, but I couldn´t avoid two kisses in my face, one of them dangerously close to my mouth.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Goooooooooooooooood!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Altough my train was due to leave in more than one hour, I got to the station sweating lika a pig. I had time then to read some chapters of Baudolino, the book I bought in Lugano, that was getting rather interesting.






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PlönleinPlönlein
Plönlein

Uno de los rincones más típicos de Rothenburg


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