Salimos temprano del hotel después de un modesto desayuno, y fuimos a la parada del camión, a orillas de la carretera a unos pasos del hotel. Tuvimos que esperar media hora al camión, pero al final llegamos a Santander. Caminamos por la Calle Vargas, una rambla alineada de árboles en donde se ponen puestos de recuerdos, y fuimos al super para comprar comida, ya que habiamos decidido pasar el dia en la playa en Somo, al sureste del centro de Santander, cruzando la bahía. Nos surtimos de latas de mejillones, pulpo, sardinas y otras delicias del mar, galletas y bebidas, y
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