La fiesta de la flor de Bingen


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Published: July 25th 2008
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Nuestro recorrido por el fascinante Rin Romántico terminó en la ciudad de Bingen.

Esta ciudad debe su nombre a Hildegard von Bingen, considerada la primera bióloga alemana, la primera médica y la primera feminista de la Edad Media europea. La ciudad de Bingen no sólo le debe su nombre. Esta monja emancipada fue también una intelectual que logró conquistar grandes espacios durante su retiro en un convento. En el monte Rubert hizo construir hace 900 años un monasterio benedictino. Allí escribió sus obras más importantes y concibió una nueva imagen de la mujer. Describió a Dios con atributos femeninos, algo revolucionario para la época. Convirtió las debilidades atribuidas a las mujeres en autoridad y luchó por la equiparación de los sexos en cuanto al castigo por los pecados. No tuvo reparos en pelearse con los representantes de la Iglesia. En aquellos tiempos, este modo de pensar era inconcebible.

Pero no solo es una bonita ciudad, aquí también desde Abril hasta Octubre se lleva a cabo la Landesgartenschau, o sea la Fiesta de la flor de Bingen 2008. Se trata de 2 predios enormes, a orillas del Rin, donde hay todo tipo de exposición de plantas, animales y decoración de jardines. También hay un barco que da un paseo por el río, un lugar enorme con juegos para chicos con un pequeño lago, un escenario y un tren.

El lugar de la expo se veía muy bueno, pero íbamos a tener que caminar mucho, o sea arrastrar a los chicos. Por esas cosas de la Divina Providencia, vi que estaban alquilando una especie de trailercitos, así que fui por uno de ellos. Todo contento me acerco a una viejita alemana súper simpática y con mi mejor cara de nene bueno le pido un carrito. Cuando me dijo que no quedaban mas, estuve a punto de intentar tirarme al río... menos mal que me dijo que le quedaba uno roto. Le dije, amable señora, prefiero el roto antes que sufrir toda la tarde a mis hijos quejándose. Me dio el roto y por suerte la rotura no existía, por lo que ahí me di cuenta que era un día providencial. Me sentía que había ganado la lotería y el Quini 6 juntos!

Con el carrito empezamos a pasear. A Santino lo pusimos a jugar dentro de una jaula de conejos, a la cual Pedro se negó a entrar, como si adentro hubiera tigres que pasaron una semana sin comer. Luego fuimos a un espacio de campo muy grande que terminaba en el escenario. Allí comimos unos sandwiches que habían preparado la tía y Mariela y tomamos mate (bue, yo cerveza), mientras escuchábamos música clásica de un grupo alemán.

Terminado el picnic fuimos a un lugar donde había muchas casas chiquitas, de no mas de 2x2 metros, pero con jardines bastante grandes y, algunos, muy bien decorados. Era la parte del concurso de decoración de jardines... obviamente.

Luego pasamos por otra parte que a mi me dejó helado. Lo podrán apreciar en las fotos, el concurso de lápidas y decoración de tumbas. Había unas con guitarras, para músicos, otras con flores de colores y todos los firuletes que se les puedan ocurrir. Por las dudas, para todos los amigos que lean este blog, ahora que ví eso refashion, les pido que si algún día el Señor me invita a tomar una cervecita al segundo piso, arriba de mi lápida pongan una réplica de la cancha de Lanús.

Ya estaba cayendo la tarde y los chicos estaban cansados. Mariela y los tíos siguieron visitando la otra parte de la feria, y yo me quedé con los chicos en los juegos. Se la pasaron tirando piedritas al agua (uno de sus deportes favoritos) y jugando en el arenero.

Ya a las 7 de la tarde iba llegando la hora de partir... unos 200 kilómetros nos separaban de nuestro próximo destino: Luxemburgo





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