Como viene siendo habitual, intento apurar al máximo la hora de salida del motel debido al cansancio acumulado después de los más de siete mil quilómetros conducidos hasta la fecha, que viene a ser la distancia entre Barcelona y La Habana en línea recta. Lo que hace llevadero tanto tute en la carretera es el ir descubriendo nuevos pueblos y paisajes y la idea de que hay un destino, tanto parcial como final. El camino está siempre lleno de imprevistos y darse una vuelta en coche por Estados Unidos te asegura una buena ración de sorpresas. Una de ellas fue encontrarse en el asfalto a un animal con caperuzón, similar a una tortuga gigante, que parecía recién atropellada. Un extraño animal en una zona que empieza a volverse árida.
Aún estaba preparándome psicológicamente ante la cantidad de nuevos bichos con los que tendré que vérmelas durante estos días que una enorme cucaracha voladora se posó sobre el botón de un surtidor de gasolina. Esto no sería problema si ese no fuera precisamente el botón que tenía que apretar. Me alejé un poco presa del asco que me producen estos insectos crustáceos e intenté asustarle con la boca de la manguera.
El bicho salió volando y me olvidé de él. Llené el depósito y al cerrar el tapón y bajar un poco la vista pude ver que el suelo estaba completamente infestado de más cucarachas voladoras, muchas muertas, pero otras vivas y que seguramente estaba pisando algunas. Llevaba ya casi cinco de pie en esa misma posición y lo que es peor, calzando playeras. Instintivamente di una enorme zancada para volverme a meter dentro del coche y durante un rato tuve la sensación de que alguno de esos bichos se me había metido por los vaqueros. Me agobié pensando en lo que sería un bicho de esos trepando por tus piernas por dentro del pantalón, pero afortunadamente llegué a la conclusión de que el ataque sigiloso de la Gran Langosta Tejana no sería tanto. Así pues, y mientras me alejaba de Dallas, me fui olvidando del tema y mi principal preocupación pasó a ser no llegar a tiempo a mi siguiente destino, Lubbock.
Lubbock, Texas, es una de esas ciudades que sólo existe en los libros de la Historia del Rock & Roll ya que en ella nació Charles Hardin Holley el 7 de septiembre de 1936, o lo que
es lo mismo, el gran Buddy Holly, sin duda alguna la primera gran estrella pop que hubo en este país. Lamentablemente, el 2 de febrero de 1959 falleció en un accidente de aviación en el mismo aparato en el que viajaban Ritchie Valens (¡17 años y autor de “La Bamba”!) y otro músico llamado J.P. Richardson (o The Big Booper). Ésta muerte prematura a los 22 años ayudó en convertir a Holly en una leyenda. Curiosamente el avión había sido fletado por Holly para su nueva banda de tres miembros después de su último concierto en Clear Lake, Iowa. Uno de ellos se quedó en tierra debido a un resfriado que acarreaba; otro cedió cortésmente su asiento al Big Booper y el tercero se jugó el asiento con Richie Valens a cara o cruz. Lanzaron la moneda y Valens eligió cara. Ganó.
Lubbock se aprovecha de la fama internacional de su hijo predilecto, pero aún así lo que se ofrece no es para nada satisfactorio para el visitante. A parte del Museo Buddy Holly uno puede hacer las visitas de rigor a la iglesia donde fue bautizado, donde se casó y donde se realizó su funeral y, sobretodo, al
cementerio donde está enterrado. Una vez realizado todo esto en Lubbock no hay mucho más que ver. Se trata de un enorme “pueblo” de doscientos mil habitantes que viven dentro de la misma cuadrícula 100 calles x 100 calles. Si uno no quiere emborracharse, no tiene con quien ir a la bolera, no le apetece estar en la habitación del motel o no tiene a nadie con quien hablar, lo más recomendable es entonces ir a un enorme multisalas, comprar una entrada para el taquillazo de la semana y acomodarse en una de esas enormes butacas esparando que el día de mañana tenga más alicientes que los bichos y las ciudades fantasmas
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Hola Jofre, desprès de uns dies de desconexio, avui he tornat a seure davant de l'ordinador i he hagut de llegir compulsivament mes de 15 post endarrerits del teu viatje, com sempre he acabat amb ganes de més... Anims, disfruta molt. Una abraçada!!!
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