Había conducido más de ocho horas pero aún así me costó dormir. Rápidamente descubrí cómo correr las cortinas de la habitación para impedir que entrara luz alguna y he podido dormir sin sobresaltos hasta pasadas las diez cuando la encargada de la limpieza ha empezado a aporrear la puerta de mi habitación para avisarme de que era la hora. He llamado a recepción y me han confirmado que la salida se podía hacer hasta las once, por lo que he salido y he tratado de calmar a la mujer, quien ya me quería echar. A punto he estado de quedarme unas horas más durmiendo pero estoy de gira y no se vale parar a la primera de cambio. He cogido mis trastos y he vuelto a la carretera.
Por el camino he decidido seguir hacia el norte y dejar New Orleáns para otro momento. Me he marcado como meta llegar a pocas millas de Nashville, para poder entrar mañana por la mañana y poder instalarme sin prisas ni cansancios, ya que supongo que es ciudad de más de un día. He llenado el depósito que me he propuesto vaciar al día como media y al rato he entrado en Alabama.
La frontera con Florida es una intersección entre dos autopistas Interestate, con hamburgueserías, gasolineras, drive inns y poco más. Hay muchísimas ciudades en Estados Unidos que no son nada más que aburridos lugares de paso, por mucho que alguien se empeñe en denominar obligada la visita a la piedra donde meó Lafayette ese dos de marzo de 1780 o admirar el edificio más viejo del condado, construido simplemente por la generación de los bisabuelos.
Pero Alabama es distinta. Si Florida es un estado ordenado y en constante renovación, Alabama parece estar todavía en obras y se puede percibir por el cálido y estancado aire que uno está pisando un estado sureño, lleno de raíces y de problemas. Algunas miradas huecas en unos rostros arios todavía asustan, y he notado cierta tensión racial entre blancos y negros. No cuesta imaginarse que el abuelo de alguno de esos perteneciera al Ku Kux Klan y el abuelo de alguno de los otros fuera intimidado antaño. El caso es que la proporción racial es de 3 a 1 a favor de los blancos.
Decido poner “Alabama” de Neil Young, donde el canadiense carga contra una Alabama perezosa y ruinosa. Mientras conduzco
por esa parte sur puedo llegar a entender el porqué. Me viene a la cabeza la canción que hicieron el grupo de Florida Lynyrd Skynyrd para decirle a Mr. Young que en el sur no le necesitaban ni a él ni a su música. Pero curiosamente el tema “Sweet Home Alabama” suena muy parecido al del bardo de Toronto.
Llego a Montgomery, la capital y decido hacer un alto en el camino. El aire prácticamente no corre pero no pierdo tiempo y me dirijo al centro de atención al turista. Me dan un mapa y marco los objetivos. Al parecer hoy no podré visitar la entrada de la Universidad de Alabama ya que está cerrada por vacaciones. Ahí fue donde el gobernador George Wallace (“Segregación ahora y segregación siempre”) impidió simbólicamente la entrada de dos estudiantes negros. La foto de ese momento es muy popular en el país e incluso la escena aparece en la película Forrest Gump, donde el protagonista, nacido en Greenbow, Alabama, merodea por ahí e incluso ayuda a uno de los dos estudiantes afroamericanos.
Pero me reservo lo mejor para el final, encarando el camino del cementerio. Para mi sorpresa puedo entrar el coche
y llegar hasta el lugar donde reposa Hank Williams, uno de los más influentes músicos del país y autor de numerosos números uno. Hank falleció prematuramente a los 29 años y eso incrementó aún más su leyenda. Dejo sonar su “I’m So Lonesome I Could Cry” en versión de Johnny Cash.
Lamentablemente el día se me echa encima y debo acercarme un poco más hacia Nashville. La autopista de Montgomery a Birmingham, que une las dos ciudades más importantes del estado, está mucho mejor que la parte más sureña, llena de canales y obras. Y cuando estoy a punto de salir del estado, veo un cartel que indica que en Athens hay un Days Inn. Olvidando el tema de la mujer de la limpieza de esta mañana, decido dar otro voto de confianza a la marca y me registro en una habitación individual con “King-size bed”.
Athens, “la capital mundial del guiso de pollo”, es eso, “la capital mundial del guiso de pollo.”