JORDAN LETTERS 9. Wadi Rum.


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March 18th 2009
Published: March 18th 2009EDIT THIS ENTRY

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Jebel QatarJebel QatarJebel Qatar

Desde nuestro campamento From our camp
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Nuestra pequeña caravana se sentía intimidada y se fue quedando en silencio, temerosa y avergonzada de hacer ostentación en su pequeñez en presencia de tan majestuosas montañas.


-T. E. Lawrence-


Sunset Camp, 25/01/07

¡Hola Lou!

El lugar donde he pasado estos días ha sido el lugar más bonito que he visitado en el país. Quizás sea porque es el primer desierto que visito, un desierto que no es de arena y piedras que se pierden en el horizonte. Es un desierto lleno de jebels, montañas enormes de roca roja, marrón o amarilla que se elevan en ocasiones a más de 600 metros sobre las arenas naranjas del desierto. La vegetación consiste principalmete en arbustos de cinco palmos de altura, que junto a las muchas y escondidas surgencias de agua hace que ayudados por el turismo, muchas familias beduinas vivan del pastoreo. De siempre han vivido los beduinos aquí, y de hecho petroglifos y pinturas rupestres así lo atestiguan.

Sería ya casi mediodía cuando llegué a la entrada de Wadi Rum tras salir de Dana con los australianos, y más de mediodía cuando entramos en el pueblo de Rum después de hacer todas las formalidades en el centro de visitantes. Allí me he encontrado con Mohammed, el propietario y gestor del campamento sunset, que es donde he pasado estas dos noches. La pareja de australianos que me han traído habían quedado también con Mohammed para pasar aquí el día, pero era otro Mohammed, primo de mi Mohammed. Teniendo en cuenta que mi Mohammed tiene 27 hermanos y hermanas, no es extraño que el Mohammed de ellos sea familia del mío y de todos los beduinos que pueblan el wadi de Rum. Son de la tribu de los Howeitat, los mismos que lucharon junto a Lawrence de Arabia formando parte de las tropas del que se convirtió más tarde en rey de la Gran Siria y de Irak, Faisal I.

Mohammed me ha tenido en su casa del pueblo tomando té hasta que han aparecido tres coreanas, que regresaban después de hacer sus compras de en el pueblo.
Las tres coreanas son muy ruiseñas. La más habladora de ellas es Seon Hwa, muy simpática. Es amiga Jung Eun, una señora que por edad podría ser su madre. Jung Eun no habla inglés, así que no podemos hablar a no ser que Seon Hwa nos traduzca. Es la séptima vez que Jung Eun viene a Wadi Rum, y no pasa aquí uno o dos días: siempre que viene, viene al menos por una semana, y es que le encanta. En esta ocasión Seon Hwa y Jung Eun han pasado antes de llegar a Rum otra semana por el desierto blanco, en Egipto. Han estado acompañadas por Eun Ji, a la que se encontraron en el aeropuerto en Corea. Hablaron y decidieron viajar las tres juntas. Eun Ji es muy sonriente, y aunque no habla mucho inglés algo sí que nos podemos comunicar.

Hemos hecho los cuatro una ruta en jeep con Mohammed en torno a Jebel Qatar, no muy lejos de nuestro campamento. De hecho Seon Hwa y yo hemos llegado hasta él andando, mientras que a Jung Eun y Eun Ji las ha llevado Mohammed en el jeep.
Llegamos justo a tiempo para ver el atardecer sobre las arenas y las rocas del desierto. Las coreanas cuando se va a esconder el sol comenzaban una cuenta atrás, como en el lanzamiento de un cohete desde cabo Cañaveral.
A parte de Seon Hwa, Eun Ji y Jung Eun están en el campamento otras dos coreanas más que se hicieron amigas en el aeropuerto de Seúl, y una pareja formada por una belga y un francés que salieron desde Francia en tandem y están dando toda la vuelta al Mediterráneo.
La cena ha sido tipo como las que nos daban en Dana. Hemos tenido pollo que han asado en un horno bajo la arena. Después hemos charlado y bailado alrededor del fuego en la tienda principal. Aunque los días son muy agradables, las noches son bastante frescas, muy parecidos a los días soleados de primavera que tenemos nosotros en casa.
Yo he dormido las dos noches en la tienda central, la que tiene el fuego, en colchonetas y con manta beduina que es muy gorda y calentita.

Mi segundo día en el Wadi Rum lo he pasado andando por el desierto, la primera mitad con la belga y el francés. En la duna roja, el lugar que más me ha impresionado, hemos separado nuestros caminos. De allí ellos han bajado a Rum Village para recoger su tandem y continuar dando la vuelta al Mediterraneo, y yo he seguido mi paseo por el desierto. Ha sido maravilloso. Una tranquilidad, silencio y paz enorme sólo roto en una ocasión por un beduino con su jeep que paró a mi lado para ver si me había perdido.
Es curioso en el desierto como las distancias son mucho más grandes de lo que parecen, al tener únicamente de referencia los grandes jebels. En varias ocasiones me parecía que estaba a punto de tocar alguna de estas montañas de roca y tardaba aún media hora en llegar hasta ellas.
Justo llegué antes de la puesta del sol al campamento. Las tres coreanas estaban ya sentadas para ver como el sol se escondía tras las rocas y arenas del desierto, y cuando me han visto llegar me han aplaudido y me han dado pan. No te puedes imaginar lo graciosas que son, no me extraña que los beduinos del campamento las hayan tomado tanta estima.

Me hubiera gustado quedarme más días en este desierto, del que apenas he visto nada, y aún con esas me ha resultado uno de los paisajes más impresionantes que he visto nunca. Me hubiera gustado pasar más noches en torno al fuego de la tienda y dormir bajo un cielo con millones de estrellas. Pero me quedan muy pocos días para volar, y no puedo marcharme de Jordania sin visitar Petra. Ahora las tres coreanas y yo vamos a coger un autobús desde el pueblo de Rum para viajar hasta la antigua ciudad nabatea excavada en la roca.

Muchos besos,
Sergio











Sunset camp, 07/01/25

Hi Lou!

The place where I have spent these days is without a doubt the nicest one among the places I´ve visited in this country. Maybe it´s been because this is the first desert I´ve seen in my life, a desert that is not only sand and stones, but full of jebels: huge red, brown or yellow rock mountains that stand up to 600 meters above the same colour desert sands. The vegetation consists basically of bushes 1 meter high, that all along the many springs hiden among the rocks let the bedouins not only live on tourists but also on goats and camels. They have always unhabited this place, and as a matter of fact, many petroglyphs and cave paintings witness their historic presence.
It was before noon when I arrived to the entrance of the Wadi Rum with the Australian couple I met in Dana, and after noon when we got to Rum Village once we had done all the formalities at the visitors centre. There I´ve met Mohammed, the owner of the sunset campsite, where I´ve spent these two nights. The Aussies also had an appointment with Mohammed to spend the day in Wadi Rum, but it was another Mohammed, different, cousin in fact of My Mohammed. When thinking that my Mohammed has 27 brothers and sisters I suspect that most of the bedouins in Wadi Rum belong to the same family. They belong to the Howeitat tribe, the same who fought along Lawrence of Arabia in the troops of the one who later bacame the king of the Great Syria and Irak, king Faisal I.

I´ve been in his house having tea until three ladies from Korea have shown up, after doing their groceries in the little Rum village.
The three Koreans are very smily. The one who speaks more is Seon Hwa, very nice. She is friend of Jung Eun, a lady who could be her mother. Jueng Eun doesn´t speak English, so we can´t communicate unless Seon Hwa translates. This is the seventh time that she visits Wadi Rum, and every time she comes, she spends here not only a couple of days, but at least one week. She really likes the place. On this occasion Seon Hwa and Jung Eun have spent another week in the White Desert in Egypt before coming to Jordan. With them is Eun Jin, who met them at the airport in Korea. They talked and decided to travel all the three together. Perhaps Eun Jin is the smiliest of the three. She speaks a little bit English, not too much, so we only cross some words occasionaly.

We´ve made the four a jeep tour with Mohammed around Jebel Qatar, not far from our campsite. In fact, me and Seon Hwa have walked our way back to the camp.
We arrived just in time to see the sunset over the sands and rocks of the desert. Then the three Koreans started to count backarwds while the sun was hiding, as in a launch rocket. Besides Seon Hwa, Eun Ji and Jung Eun, there are in the camp another two Koreans who also made acquaintance at the Seoul airport; and a couple of a Belgian girl and a French guy who were riding on a tandem the whole of the Mediterranean. They started in France and had crossed Spain, Morocco, Argelia, Lybia and Egypt before arriving here.
The dinner have been very much alike the ones we had in Dana, and the chicken have been cooked in an oven under the sand by the bedouins. Afterwards we have chatted and danced a little bit around the fire in the main tent. There I have slept these two nights, next to the fire on a mattress covered with a thick and warm bedouin blanket.

My second day in the Wadi Rum I´ve spent it walking through the desert. I´ve been half of the day with the Belgian and the French couple, and in the red sand dunes, where I´ve had the most beautiful view in the desert, we have taken different ways. They were walking to Rum village to pick up their tandem and keep on riding and I found another way to go back to the camp.
It is been wonderful walking alone in the desert. The peace and silent were awesome, only broken once by a bedouin in his jeep who stopped just to check if I were lost. I found odd how the distances in the desert can fool, for you have only as reference the jebels. Several times I thought I was arriving at some of these huge rock mountains to find out that actually it had taken me half an hour.
I arrived at the camp just in time to see the sunset. On a rock sat the Koreans, ready to count backwards as the sun would hide. When they saw me, they clapped and gave me some bread. You can´t imagine how funny they are, so it´s not strange that the bedouins in the camp like them so much.

I would have loved to spend some more days in this desert. No matter how little of the place I´ve walked, it has been one of the most amazing landscapes that I have ever seen. I would have loved to spend more nights next to the fire in the tent and sleep under a heaven with millions of stars. But I have only a few days before flying and I don´t want to leave Jordan without visiting Petra. Now, the three Koreans and me are going to take a bus for this old nabatean town carved in stone.

Many kisses,

Sergio


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Wadi RumWadi Rum
Wadi Rum

Jebel Khazali desde Jebel Qatar de camino a nuestro campamento Jebel Khazali from Jebel Qatar in our way to the camp
Wadi RumWadi Rum
Wadi Rum

Por entre esas piedras está nuestro campamento Between those rocks our camp lies
Wadi RumWadi Rum
Wadi Rum

De camino a sunset camp In the way to sunset camp


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