A los que les gusta esto de viajar ya saben lo que es la emoción de emprender un viaje. No me voy a poner a describir esta sensación, pero la siento desde que cogi el avión.
Un Barcelona-Frankfurt de mero trámite. El aeropuerto de Frankfurt es la ostia. Muy alemán, muy ordenado, muy metálico... Antes de bajar del avión anuncian las distintas conexiones del vuelo. Le quise hacer una broma a una azafata de Iberia preguntándole si el avión pasaba antes por Moscú o por Chicago. Supongo que por ir de listo luego me costó más de lo debido encontrar la conexión con Siberian Airlines y tuve que currármelo un poco para poder embarcar.
Me gustó ver escaparates de música que combinaban rollos tipo 'Trans Europe Express' o 'Autobahn' de Kraftwerk con Reaggeton... En vez de comprarlos me los puse en el MP3. Os aseguro que escuchar Kraftwerk en el aeropuerto de Frankfurt es una experiencia casi religiosa... Y para colmo hay empleados que van en bicicleta por ahi, por lo que puse rápidamente las canciones del grupo alemán dedicadas al Tour de Francia y flipé aún más...
La sala de espera se empezó a llenar de rusos
FrankfurtAeropuerto de Frankfurt. CDs de Kraftwerk
y rusas y empecé a tomar conciencia de que, aún encontrándome en Alemania, la cosa iba de rusos. Ahí tuve tiempo de fijarme en sus rasgos mas característicos y me di cuenta de que les gusta conversar entre ellos mogollón, ya que en un momento estaban todos en grupitos hablando... Tambien me di cuenta de que en general son altos, fuertes, con unas narices contundentes... Y luego había un grupo de pilotos que no paraban de rellenar mil y un impresos. La burocracia gusta en Rusia, pensé.
Siberian Airlines decora los aviones con colorinches. Volar así es más divertido. Me decepcionó que no fuera un avión Tupolev, pero que se le va hacer... Y se me pasó el dia volando. Con el rollo de avanzar el reloj 2 horas y que en Moscú oscurece a eso de las cinco de la tarde, en el momento de aterrizar ya era de noche.
El aeropuerto Domodedovo, a unos 40 km de Moscú, esta en plena ampliación/reconstrucción. Ahí rellene una tarjeta de migración que estaba toda en cirilíco y que tuve que traducir con mis apuntes y me sellaron el pasaporte sin más dilación. Ya con mi mochila me dirigí al
parking del aeropuerto desde donde salen los autobuses que te acercan al sacrosanto Metro de Moscú.
Me empecé a dar cuenta que no entendía ni papa de ruso, ni tampoco sabia como leer esas letras cirilícas.
Y por esa razón fue realmente divertido el trayecto para llegar al hotel. Con mi mochila delantera y mi mochila trasera parezco un paracaidista de la Segunda Guerra Mundial... Yo mismo me estoy convirtiendo en un macuto humano... Eso tiene sus inconvenientes a la hora de ir por el suburbano moscovita en plena hora punta, con los vagones a reventar. Tuve que dejar escapar unos cuantos trenes hasta poder entrar en uno. Por supuesto escuché algún improperio en ruso de una señora a la que golpeé, sin querer pero por cojones, con la bolsa.
Una vez llegué al hostal/monolito, me registré y comprobé que, pese a las nefastas críticas que había leído en internet sobre este albergue (se trata de lo más barato en Moscú y no es precisamente céntrico), no era tan chungo como lo pintaban.
Me puse cómodo para salir a cenar y tuve que regresar al hotel para abrigarme más... Hacía un frío del carajo.
Me
MoscuMetro de Moscu. Mapa del 'Sistema Rapido de Movilidad de Moscu'
tomé un falafel en una paradita que había y le hice unas cuantas fotos a un/a descendiente de Laika (¿A que no sabíais que Laika era una perrita callejera moscovita? ¿O lo dice la cancion de Mecano?).
Y me dispuse a ir a un bar para tomar una cerveza.
Entré, me senté en la barra y le hice un gesto a la camarera para que entendiera lo que quería. Parece que lo pilló... Le hice un gesto para que me dijera como se llama cerveza en ruso, y eso si que no lo pilló. Así que estuvimos un rato intentando entendernos. La verdad es que me he cruzado con poca gente que hable inglés...
La chica fue a buscar a unos clientes amigos suyos (supongo) y resultó que un chaval sabía algo de inglés. Le expliqué que simplemente quería saber como era 'cerveza' en ruso y parece que no encontró una palabra genérica para eso... en fin. Me invitó a sentarme con sus amigos y acepté cordialmente. Eran cuatro chavales moscovitas de unos 22 años. Dos de ellos se llamaban Alexander, o sea Alex, o sea Sasha. De los otros dos no recuerdo sus nombres.
Según
me conto Alexander se ve que habían tomado LSD en terrón de azúcar. Enseguida me percate de que sí, los chavales estaban muy a gusto en ese bar lleno de luces de neón y de extrañas piezas decorativas al estilo industrial.
Me bebí unas cervezas con ellos y la verdad es que nos entendimos bastante bien pese al escaso inglés que hablaban. Llegó la hora de pagar y me invitaron. Pues gracias. Luego, ya a las tres de la noche me invitaron a su casa pero cortesmente decliné la invitación.
Fui al hotel, entré en la habitación de baño compartido y descubrí que mi compañero de suite era un tío muy blanco y muy eslavo. Creo que se decepcionó al verme, ya que seguramente esperaba a una chiquilla como compañera...
Me acosté y me picó alguna pulga.
Buenas noches, y buena suerte.
MoscuLa Caperucita Roja comiendose un falafel
MoscuNoche moscovita. Los colegas del LSD
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Hola guapetón. Yo como Nuria, tampoco se muy bien como va este rollo, y de hecho te he escribi, justo el día de tu partida, para desearte lo mejor, pero no aparece en los comments, con lo cual no se por dónde del espacio sideral andará mi mail.
Bueno tio, que ahy estamos haciendo patria con las birritas y los moscovitas, y eso nada más llegar. Me parece bien, a ti tampoco te tumbarán que eres grande. Que sigas bien y estamos siguiendote. Un besazo.
Que pasa tia. Te tengo que decir que vi a tu doble el otro dia en Yekaterinburg y estuve a punto de hacerle una foto pero no me atrevi. Seguro que tu colarias por una rusita... jjejejej. Nada, supongo que en El Escorial tambien hace frio, asi que abrigate mucho. Un besazo!
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