Fin de la estancia islandesa


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July 21st 2008
Published: November 23rd 2008EDIT THIS ENTRY

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1: Suite Sauna 26 secs
Como la mayoría sabéis, nuestro periplo en Islandia acabó allá por finales de Julio. Y os preguntareis, ¿a qué viene este post? Pues la verdad es que no me podía permitir el lujo de dejar el blog inacabado. Después de un verano ajetreado y un "inicio de curso" entretenido, me reservo este tiempo para cerrar estas memorias islandesas al mismo tiempo que narro el último viaje que hicimos.

Antes de empezar con autobuses 4x4 cruzando desiertos, me gustaría contar una historia que quizás sabéis cómo empezó pero no su fin. Algunos sabréis de nuestros problemitas al mudarnos de piso a mediados de Marzo. En efecto, nos pasamos a un apartamento mejor gracias a un trueque que se tejió entre nuestra propietaria, nuestro vecino neozelandés (Loki) y nosotros. Loki se había mudado de piso a uno más céntrico (y más caro) y nosotros seguíamos en nuestro apartamento inicial. Sin embargo, pronto Loki cambió de opinión y anunció que se marchaba de Islandia debido a problemas en el trabajo y a no sentirse a gusto en el país ("no hablan inglés perfecto", decía... ¬¬). Dada su prematura decisión, éste perdía sus dos meses de fianza. Un tipo raro, sin duda... Nuestra propietaria, más lista que el hambre, nos propuso un trato entre las tres partes: nosotros nos mudábamos al piso de Loki (que era mejor) hasta finales de Julio, con lo que éste no perdía su fianza y, a su misma vez, nosotros dejábamos el piso anterior vacío a nuestra propietaria que de esta manera podía alquilarlo a turistas, con el consiguiente incremento en sus ganancias. Nuestras exigencias fueron que la diferencia de precio (300€) la pagaba ella y que la fianza no la pagaríamos, y devolveríamos la del neozelandés a éste al final de nuestra estancia. Trato justo y beneficioso para todo el mundo. ¡Hasta ahí todo bien!

Los problemas empezaron cuando el día de la mudanza, 5 minutos antes de que Loki se fuese, nos anunció que existía un pequeño problema: él no tenía ninguna llave de la puerta. 8· ¿Cómoooo?

Obviamente Silvia y yo nos quedamos a cuadros. Después de nuestra experiencia con nuestra primera morada y el ladrón de carne, ¡sólo faltaba vivir con la puerta abierta! Ante nuestra caída de mandíbula, Loki llamo ipsofacto al dueño del piso (Paul) el que prometió que vendría cambiar la cerradura esa misma tarde... Bueno.

Cinco días pasaron sin tener noticias del susodicho y de mientras nosotros y la ex propietaria intentamos averiguar sobre éste. Voilà nuestras pesquisas: para empezar no era el propietario sino el inquilino; además nadie le conocía en el bar donde él dijo que trabajaba a Loki. De mientras, el tío no contestaba a nuestras llamadas y mensajes. ¡Qué menos! En esa situación y debido a la paranoia que arrastrábamos del otro piso, ya pensábamos de todo. ¿Quién nos decía que este tío no estaba alquilando la casa de una manera ilegal? ¿Y si no tenía ninguna relación con los propietarios pero sabía que el piso estaba abierto sin llave alguna? En fin...

Al quinto día, y hartos de no poder salir de casa los dos juntos, mandamos un mensaje "amenazador": o sabíamos de él esa misma tarde, o nos íbamos del piso y contactábamos con los propietarios de verdad... Como ocurre muchas veces, a los cinco minutos llamó, excusándose por la tardanza y alegando unos "crazy days" que le habían apartado de Reykjavik. ¬¬'... Por suerte, el asunto se solucionó pronto con la visita de Paul y el cambio de la cerradura. El chico rarito parecía, pero, teniendo ya la nueva cerradura y teniendo en cuenta que el piso estaba mejor que el anterior, más céntrico y que seguíamos pagando lo mismo, no pensamos más en el asunto.

Como sospechareis, el tema no acabó ahí. Los meses de Mayo y Junio transcurrieron plácidos y felices con las últimas visitas (Wouter, Eli y Toni), pequeños viajes a los salvajes e impresionantes fiordos del oeste y a la bella y variada costa sur. Estas mini-vacaciones, más el típico apretón de trabajo cuando el fin de un proyecto se acerca, nos mantuvo felizmente ocupados. La sorpresa llegó el jueves 3 de julio cuando sobre las diez y media de la noche alguien golpea nuestra puerta dando voces en islandés. Claramente, nosotros no esperábamos a nadie... Después las voces pasaron al inglés y mantuvimos esta conversación, todo ello a puerta cerrada:

"Who are you?"

A lo que contestamos que nosotros éramos los que vivían en el piso...

"You have no right to be in this apartment!"

Respondimos que nosotros PAGÁBAMOS el alquiler!

"We are the real owners of the house!"

Ahí nos cagamos pata abajo. :o

Al final abrimos la puerta y encontramos una pareja de islandeses bastante cabreados exigiéndonos explicaciones. Nos contaron que ellos habían alquilado la casa a un tío que debía irse a finales de Junio y que por lo tanto, nosotros no pintábamos nada en su casa en el mes de Julio, sin su permiso y con una cerradura nueva que les prohibía la entrada... ¡Que teníamos que irnos! Ante esta situación del mal rollo, caprichos de la fortuna, la chica se fijó en mi bufanda del Barça que tenía colgada en la pared. Ésta la señalo a su pareja en plan de buen rollo y ahí se relajó el ambiente. Resulta que ambos vivían en Barcelona y habían alquilado su casa de Reykjavik a Paul durante todo el año. Acabando el contrato en Junio, volvían a Islandia a buscar otros inquilinos para el año siguiente. Sobre el mes de marzo, Paul les llamó diciendo que quería irse del piso ya que no disponía de dinero a lo que ellos se negaron por estar viviendo en el extranjero y no poder buscar otra persona. Atando cabos llegamos a la conclusión que Paul alquiló el piso a Loki y éste acabó finalmente en nuestras manos. Obviamente, nunca dijo que su contrato acababa en Junio y que los propietarios volvían en Julio! Además, los propietarios no tenían ni idea de que otra gente vivía en su casa y de que la llave del piso no era la que ellos tenían. En fin, imaginaos nuestro careto...

El tema aclarado, acordamos el quedarnos hasta el día 9 de julio cuando iniciábamos el último viaje por Islandia antes de volver ya para Barcelona. Lo más curioso de todo es que cuando llamé a Paul para pedirle la fianza de Loki (a parte de para maldecirlo), éste se sorprendió bastante de que los dueños se hubiesen sorprendido de encontrarnos en su casa (**!!!¡¡¿¿??1!!***). Estaba claro que la inteligencia no era su fuerte. Sin embargo, aún faltaba por entrar en escena el otro "avispado". Paul empezó a darnos largas respecto la fianza de Loki y nos contaba que no tenía el dinero para pagar. Viendo el panorama, contactamos a Loki para avisarlo de que había que hacer algo o perdería su fianza. Nunca en mi vida he visto tanto pasotismo y tanta desidia para recuperar 1900 euros... Loki no respondía nuestras llamadas, ni nuestros mails. Incluso escribí a su hermano que encontré en Facebook. Nuestra fecha de viaje llegó y tuvimos que irnos sin haber recuperado el dinero de Loki. Que queréis que os diga, cuando la persona a la que has de ayudar no responde como es debido, se te quitan las ganas de seguir ayudando...

Pero bueno, llegamos a la parte interesante, nuestro viajito de 15 días. Después de nuestras pequeñas excursiones con la gente que vino a visitarnos, ya habíamos visitado el sur y el oeste de la isla. Ahora nos enfrentábamos al lejano norte y las tierras altas del centro de la isla. El este de Islandia lo dejamos para la próxima visita que seguro haremos a este fantástico país.

Para movernos por la isla, compramos un pasaporte que nos permitía coger la mayoría de autobuses que viajan por el centro y el norte de la isla. El primer día nos dirigimos a la estación de autobuses cargados con nuestras mochilas a la espalda y cogimos el primer autobús 4x4 que cruzaba la isla de suroeste a norte. El destino era Akureyri, la capital del norte. Para esto cogimos la ruta de Kjölur que permanece cerrada la mayor parte de año por las condiciones, digamos especiales, de la zona. ¡Puede nevar incluso en verano! Más allá de Geyser y Gullfos (¡ambos visitado varias veces!), una carretera no asfaltada se adentra hacia el centro de Islandia donde no hay ninguna población en 400 km. Glaciares y desierto hacen un escenario genial para dejar volar la imaginación y disfrutar de las vistas. Viendo el paisaje, uno entiende porqué en el pasado los islandeses temían esta ruta y, creyendo que criminales y desterrados se escondían aquí, preferían coger la segunda ruta mucha más larga que cruza los Highlands. Al mismo tiempo, uno se alegra de que esta zona esté conservada tal y como ha sido a lo larga de la "corta" historia de Islandia. Esta soledad y desolación impresionan más cuando nos cruzamos con gente recorriendo el camino en bicicleta. Realmente, hay gente que necesita verdaderos retos. Nuestra primera parada fue en Hveravellir donde comimos rodeados de humaredas, aguar hirviendo y riachuelos de agua caliente. Para entendernos, Hveravellir es el hermano gemelo de la zona de Geyser. Los más impresionante es Öskurhólhver, un chorro inagotable de vapor que surge de la tierra. Parece increíble imaginar que el invierno llega, los años pasan, y las humaredas siguen expulsando vapor sin importarles si alguien observa o no.

Al cabo del día, llegamos a Akureyri donde conviven menos de 17000 personas. ¿No está mal para ser la segunda ciudad de Islandia verdad? Akureyri recuerda mucho a Reykjavík por sus pequeñas casas que la componen. Nos instalamos en un camping cerca del centro y acudimos a la heladería más reputada de Islandia para comprobar que los islandeses no tienen ni idea de helados. ¡Mucho complementito para añadir pero un helado que no vale nada!

Al día siguiente cogimos un pequeño autobús y fuimos a Husavík, un simpático pueblo un poco más al norte. Nada parece justificar una visita a Husavík sino fuese porque es uno de los sitios de avistamiento de ballenas más importantes del mundo. Vestidos con unos geniales chubasqueros naranjas, gorros de pescador y con más capas de ropa que una cebolla (estábamos avisados de las bajas temperaturas en alta mar) pasamos tres horas en un pequeño barco esperando a que alguna ballena asomase la cabeza. Parece que tuvimos bastante suerte y avistamos tres tipos de ballenas, un par de pequeñas "minke whale", ballena de unos 10 metros de largo y de carne exquisita (del mismo tipo que comimos en Reykjavik), otro tipo de ballena-delfín pequeña que desapareció en un segundo, y finalmente una impresionante y enorme ballena jorobada. Con unos 15 metros de longitud, esta ballena de cola blanca y constantes chorros de agua expulsados al aire se paseó un buen rato alrededor de la barca realizando a cada vez, tres pequeñas inmersiones para coger aire para una última y larga inmersión hacia las profundidades para alimentarse. Me tendréis que perdonar pero esa mañana no estaba muy acertado y mis fotografías dejan mucho que desear. No pillé bien ni una vez la ballena y además, mis intentos fallidos me impidieron ver bien el espectáculo... Más tarde me resarcí de mi fallida con un buen pastel de zanahoria casero . De vuelta a Akureyri fuimos a una de las piscina geotermales más renombradas de Islandia: un sin fin de piscinas, hot pots humeantes, saunas, salas de vapor, toboganes, ¡e incluso un minigolf y camillas elásticas!

Al día siguiente, dejábamos la capital del norte y viajábamos hacia Reykjahlid, un pueblecito cerca del lago Myvatn, uno de los parajes más impresionantes de la isla. Un enorme lago cristalino rodeado de pseudocrateres (¡no me preguntéis la diferencia con los cráteres!) y verde por todos lados. El lago de Mytvan es alimentado por el río Laxá, que en islandés significa "salmón". Ya os podéis imaginar el porqué. Imaginaos la cantidad de salmones que hay para que una licencia de pesca de un día cueste ISK 250000, unos 2500 euros. ¡Tienes que pescar mucho para amortizar ese precio! En definitiva, un bonito lugar y más con el camping donde dormíamos enfrente del lago. La historia divertida fue aún en Akureyri cuando, a punto de coger el autocar, apareció una pareja a última hora con lo que sobrepasábamos en dos, las plazas del autocar. Después de una ardua discusión, tuvimos que quedarnos en tierra, porque parece que nuestro pase era menos importante que el billete sencillo que ellos tenían ¬¬. Nos recolocaron con un tal Jón que venia a buscarnos con su jeep privado y haría el viaje con nosotros. ¡Asi de casero! Coñas a parte, hubiésemos preferido ir con el guía, ya que ahora perdíamos las explicaciones. Pero bueno, a veces hay que acomodarse a la situación... Lo más cabreante fue el hombre de la pareja tardona que en medio de la discusión con el guía y con un tono demasiado sarcástico nos dijo que era mejor que cogiésemos el jeep, que lo íbamos a disfrutar más... "Enjoy it!" nos soltó el tío... El destino pondría a cada uno en su sitio como vereis. Media hora más tarde llegó Jón que resultó ser un hombre de unos 80 años con un Nissan Patrol del año 80 y al que parecía que habían despertado de su profundo sueño para venirnos a buscar. No parecía muy simpático vaya. ¡Y nosotros pensando en presionarlo para que nos fuese comentando el paisaje! Total, que al final el hombre resulto tener "buenas pulgas" y nos estuvo contando sus peripecias en Benidorm, a parte de algún que otro comentario de la zona de Myvatn. Lo mejor de todo fue cuando en Skútustadir, donde paramos para pasear entre cráteres con un grupo de españoles que nos encontramos, vimos aparecer el guía con el que nos habíamos discutido antes y nos comentó que ahora sí que había un par de plazas libres en el autocar y que por lo tanto podíamos hacer el tour por la tarde. ¿Motivo? El hombre "enjoy it" visitando una cascada, pisó una piedra más mojada de lo normal, resbaló con la mala suerte de caer y romperse una pierna. ¡Enjoy it! Creo que esta frase lo dice todo...

Por la tarde, visitamos la zona volcánica de Krafla. Nuestra primera parada fue en Dimmuborgir ("los castillos oscuros"), una zona repleta de formaciones de roca negra que recuerda a torres de un castillo derruido. Más tarde fuimos a Grjótagjá, una grieta que atraviesa toda la zona (una de las muchas que separan Europa de América). Lo curioso es que está fisura está rellena de agua en ciertas zonas que se utilizaban antiguamente como baños. Dos grutas servían para separar hombres y mujeres, aunque parece que las mujeres no estaban de acuerdo con la asignación ya que ellas tenían la gruta más pequeña, ¡y lo que es peor!, recibían el agua que venía de la zona de los hombres. Por algo somos los más fuertes, ¿no? Estos baños tuvieren que cerrarse ya que la temperatura del agua roza los 45º hoy en día y el calor es insoportable. El guía nos contó que un día llegó a bañarse durante unos segundos. El truco estuvo en dos amigos que le sostuvieron de manos y pies y lo sumergieron. Con las extremidades fuera, muchos sensores de calor del cuerpo humano no sienten el calor engañando así al cuerpo para soportar las altas temperaturas... Luego, fuimos a la planta geotérmica de Krafla que alimenta gran parte del norte de Islandia. La central se encuentra encima de una cámara de magma que calienta unas reservas de agua cuyo vapor hace girar las turbinas de la central. Lo mejor de todo, es que los propios islandeses reconocen que la zona es un poco "peligrosa e inestable" y que algún día habrá que evacuar la central por alguna erupción... Acabamos el viaje en una de los sitios más bizarros que he pisado en mi vida, Hverir. Hverir se sitúa sobre un terreno altamente sulfuroso que transforma el suelo en un no parar de humos amarillos, charcas de barro hirviendo y suelos verdes. Realmente, un paisaje propio de otro planeta. Recuerdo este sitio como uno de los más chocantes de los que visitamos. Ya no sólo la vista, sino también el olfato se impregna de la escena marciana que se tiene en frente. Para acabar el día, que mejor que relajarse en los "Myvatn Nature Baths", el llamado Blue Lagoon del norte. Muy apreciado por los locales que se enorgullecen de decir que su agua es mucho más rica y saludable que la del vecino del sur. A nosotros nos encantó la experiencia y sobre todo las vistas de todo el lago Myvatn.

Al día siguiente continuamos nuestra aventura con la excursión a Askja, el cráter más grande de Islandia y uno de los puntos más aislados del país. Con un autobús parecido a un tanque de combate, pronto dejamos la "Ring road" y carretera principal de Islandia para adentrarnos en un camino de piedras, arena, rocas,... No recuerdo cuántos ríos llegamos a cruzar, pero al final, notar que el autocar está hundido en el agua glacial de un río ya no nos impresionaba... Alucinante el temple del conductor que parecía que circulaba por una autopista. La ruta de Askja está llena de paradas interesantes. Primero bebimos agua de la que dicen que es el mejor agua del mundo, proviniendo del mayor glaciar del mundo (después de los polos). Yo bebí agua de esa durante todo el día, ¡y sólo os puedo decir que no me sentó mal! Pronto divisamos Herdubreid, o la montaña llamada "la reina del desierto", una montaña de casi 2000 metros que, ella sola y en medio de la planicie, parece un enorme pastel de cumpleaños. Hicimos un stop en el verde oasis de Herdubreidlindir donde fuimos atacados por miles de mosquitos. Ahí nos contaron la historia de un hombre que ha sido el único desterrado que fue perdonado por la justicia islandesa. Hace unos años, los asesinos y ladrones eran desterrados a las Tierras Altas de las que no podían volver bajo amenaza de que cualquier hombre podía matarlo sin miedo a ser juzgados por ello. Había sólo una excepción, aquel que resistía 20 años en los Highlands, sería perdonado y podría volver a la ciudad. Según cuenta la historia, un hombre fue juzgado y desterrado. Éste huyó y vivió 10 años escondido en las afueras donde fue detenido finalmente. Dispuesto a cortarle el pescuezo, el hombre en cuestión se la ingenió para escapar otra vez y huyó con un caballo robado mucho más lejos, donde nadie pudiese encontrarlo, a Herdubreidlindir. Previendo el invierno glacial, el hombre utilizó un tipo de hoyo en el suelo donde había agua fresca. Después, mató el caballo y lo colocó de tal manera que tapaba el hoyo. El animal le sirvió de cobijo y alimento al mismo tiempo para pasar el invierno. Ahora, como se lo hizo para pasar los diez años que sucedieron, ¡no tengo ni idea! Seguimos con el viaje y hicimos otra parada donde nos esperaban dos cosas: la primera una enorme tormenta de arena que venía hacia nosotros y segundo la zona donde en 1968 los astronautas Neil Armstrong y compañía realizaron pruebas de aterrizaje y de prueba de instrumentos antes de viajar a la Luna. Yo no he pisado la Luna, pero os puedo asegurar que el sitio tenía pinta de parecérsele. El destino final era el cráter de Askja ahora convertido en un enorme lago. Sin embargo, lo más impresionante es el volcán Viti ("infierno" en islandés). Éste nació de una pequeña explosión y consiguiente erupción en 1875. Hoy en día el volcán está en reposo y su cono es llenado por la nieve derretida. Este agua más los componente químicos del volcán forman un liquido espeso azul-verdoso que junto con la calor que aún desprende Viti hacen de éste una piscina genial. Y realmente la experiencia es alucinante. Incluso a mediados de Julio, Askja es de los sitios más fríos de Islandia y por supuesto llevábamos nuestra chaqueta de invierno, más polar y guantes. Eso hace más especial el hecho de adentrarte en el cráter, desnudarte al aire libre (por supuesto no hay vestuarios) y bañarte en agua caliente rodeado de humaredas... Más hundías el pie en el barro, más notabas la calor de la Tierra. La sensación de bañarse en un volcán es una de las experiencias más geniales que jamás he vivido. Después de un tentempié, volvimos hacia Reykjahlid donde al día siguiente volvíamos hacía el sur.

Esta vez cogimos la ruta de Sprengisandur, mucho más larga y un poco menos entretenida que su hermana Kjölur. Visitamos primero la cascada de Godafoss ("la cascada de los Dioses") donde se cuenta que el jefe de Islandia en la época lanzó todos las reliquias de los antiguos Dioses islandeses cuando el cristianismo llegó a la isla en el año 1000. Después de otra cascada y de conocer los geniales baños de los Highlands, cruzamos la isla por un desierto de arena negra que parecía no tener fin. Otra vez, la desolación y la cruda naturaleza al vivo. Estremecedor el momento cuando en medio de la nada vimos dos jóvenes andando con grandes mochilas y luchando por no caer del fuerte viento que soplaba. Sinceramente, sin palabras. Cruzando un desierto con temperaturas bajísimas, sin posibilidad de llamar a nadie, sin rastro de civilización durante varios días...

Finalmente llegamos a nuestro destino en la Reserva Natural de Fjallabak, Landmannalaugar. Ésta es una de las zonas más famosas en Islandia por su gran fama entre la comunidad de senderismo y montañismo. Un paisaje propio de otro planeta, con montañas de todos los colores, humaredas que salen de cualquier sitio, ríos de agua caliente, hacen de Landmannalaugar un sitio especial. Y estamos en lo de siempre, la esencia de Islandia hace que incluso el paraje más famoso del país preserve esa naturaleza virgen y salvaje. Landmannalaugar es un campamento en medio del parque: 30 tiendas de campaña y 3 refugios con servicios es todo lo que uno encuentra. El primer día, poco se podía hacer con ya la noche sobre nosotros así que nos dedicamos a descansar. Descansar hasta las tres de la noche cuando un frío glacial nos despertó. Dormíamos en nuestra tienda del Decathlón, con los sacos de invierno y bien vestidos. Sin embargo, la noche era extremadamente fría y, previo pacto, ¡tuvimos que meternos en el mismo saco para pasar la noche! ¡Bueno, algo malo tenía que haber con el país! Pasamos tres días en Landmannalaugar. Todos consistieron en levantarse pronto por la mañana, desayunar, pasar el día de excursión por los alrededores inagotables y volver al campamento donde podíamos bañarnos en hot pots naturales. El primer día escogimos la zona de Brennisteinsalda, la más característica de la zona. Montañas ricas en componentes volcánicos que dan una gama de colores a las montañas. Imaginaos estar rodeado de colinas amarillas, verdes, rojas, grises, negras, ... Un lujo para la vista. El segundo, escogimos la zona opuesta, mucho más verde, donde visitamos el lago Frostastadavatn, cráteres de color rojo y subimos una montaña para tener vistas de toda la zona. El tercero y último, teníamos medio día que aprovechamos para subir la montaña Bláhnúkur (no os asustéis, ¡sólo 909 metros de altitud!) y volver a disfrutar la vista. Desde el pico pudimos observar todos los glaciares de Islandia, ¡imaginaos la claridad del día y, por supuesto, nada de contaminación que nuble la vista...

Cogiendo otro autocar, nos dirigimos hacia Kirkjubaejarklaustur, un pueblo que ya habíamos visitado en Semana Santa y que fue nuestra base durante dos días. Por fin pudimos ducharnos en el camping y por fin volvíamos a tener cobertura después de unos cuantos días perdidos en los Highlands. Nuestra última excursión iba a ser la zona de Laki. Laki es una fisura de varios kilómetros repleta de cráteres. En 1783 enormes grietas se abrieron en la zona, formando 135 cráteres escupiendo magma, escoria y humo durante meses. ¡30 billones de toneladas de lava fueron expulsadas a una altura de hasta 1 kilómetro! Ésta cubrió un área de 500 kilómetros cuadrados... Tan grande fue la magnitud de la erupción que ésta provocó la muerte de un quinto de la población islandesa más dos tercios de la ganadería del país. Las nubes de cenizas llegaron hasta a Japón, Alaska y Europa. Hoy en día se puede observar la fisura y los cráteres que se formaron. El pedregoso, cansado y largo viaje hasta ahí mereció la pena para ver y sentir la fuerza de la naturaleza. De vuelta a Klaustur (forma abreviada del pueblo impronunciable donde estábamos...), nos relajamos en la piscina municipal rodeados de islandeses con sus críos (¡no os podéis imaginar qué jóvenes tienen hijos los islandeses!).

El último autobús que cogimos serpenteó la costa sur pasando por sitios conocidos por nosotros, ¡pero mucho más verdes!, hasta que nos llevó de vuelta a Reykjavík. Cansados como estábamos nos dirigimos al albergue de nuestra ex-propietaria la que propuso de alojarnos debido a todo el problema del piso (¡en efecto no teníamos ningún tipo de alojamiento en ese momento!). Lo gracioso fueron los sitios que nos propuso dado el apretado calendario estival. La primera noche, sorpresa, sorpresa, ¡dormimos en la acogedora sauna del albergue! Ved video. Como oís, tuvimos que tumbar nuestros doloridos cuerpos sobre los bancos de madera de la sauna finlandesa. ¡Delicioso! El segundo, y después de pasar el día por Reykjavik despidiéndonos de la gente, dormimos en la cama del hijo de la propietaria que se había ido a Inglaterra a estudiar ingles. ¡Menuda tacaña!

Y así se acaba nuestro periplo islandés. En resumen, puedo decir que Islandia es el país europeo más exótico que he visitado. A nivel cultural, los islandeses tienen un carácter entre europeo y americano que, junto con el toque nórdico, les da un resultado original. Me llevo como grato recuerdo la calidad de vida, el saber cuidarse, la dedicación al cuerpo, el saber no estresarse, la humildad de ser un país pequeño junto con el orgullo de haber llegado a ser quiénes son hoy en día (crisis económica a parte), el respeto por la naturaleza y la marcha por la noche (¡me esperaba unas noches mucho más calmadas!). Pero lo realmente espectacular de este pequeño país es su naturaleza virgen y bizarra. La cantidad de cosas a ver en un país tan pequeño es realmente impresionante: glaciares, desiertos, ballenas, lagos geotermales, focas, icebergs, el blanco de la nieve en verano y el verde del verano, la magia de las auroras boreales, la interesante mitología de troles, duendes y desterrados... Si tenéis la oportunidad, no lo dudéis, visitad este país acogedor y lleno de sorpresas. Eso sí, si queréis no pasar mucho frío, id en verano, y cuando digo verano, ¡me refiero a Julio y Agosto!

Quería agradecer para concluir, a toda la gente que vino a visitarnos aun y la distancia, también a la gente que quiso venir, y por diversas razones no pudo y de la misma manera, a todos vosotros que me habéis ido leyendo en el blog.

¡Un abrazo y hasta la próxima aventura!

P.D. Para los curiosos... respecto la historia de Loki y Paul, este último no nos hizo caso en cuando le pedíamos el dinero, Loki siguió sin dar señales de vida, a lo que nosotros nos cansamos. A día de hoy no tenemos ni idea de cómo acabó la historia, sólo que Loki nos contestó un mes después diciendo que "esperaba que todo se hubiese solucionado". Menudo pasmado... ¬¬'

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