25 DE MARZO DE 2002 En Berlín estuvimos Romi y yo durante un mes, de marzo a abril, mientras ella cubría una corresponsalía de su agencia de prensa. Yo había estado ahí en 1989, viajando de autostop con Mauricio y la peruana Marissa. Tres semanas después de nuestro paso por ahí, nos hallábamos en Madrid, leyendo que el Muro había caído y sin dinero para regresar. Hoy todavía se nota el peso de aquella división. No sólo en los restos del Muro que todavía hay, ni en el ilustrativo pero descuidado y mercantilista Berliner Mauer Museum (Museo del Muro), sino en
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