Hoy tocaba descansar. Hace cuatro semanas que empezó el viaje y, aún estando de vacaciones, uno se cansa. Son muchos kilómetros, muchas caminatas, mucho calor, mucha noche, mucho uno mismo y mucho blog... Pero al rato uno se siente mal durmiendo tanto, sobretodo si detrás de las paredes del hotel hay toda una ciudad por descubrir, así que a las doce ya estaba pateando bajo el sol criminal que permite freir huevos en el asfalto. He buscado refugio en un restaurante marroquí (o quizá árabe) y mientras estaba esperando la ensalada de turno he sacado la revista que tomé de la
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