El otro día me levanté pronto con el único propósito de fundirme en una sola mañana los consulados de la Federación Rusa, el de Mongolia y el de China, que vienen a ser los países por los que pasa la ruta. Subí a pie, a modo de penitencia por mis pecados pasados, la agotadora cuesta de la Avenida Pearson, donde está el consulado ruso en Barcelona. La intención: informarme sobre el tema del visado. Es curioso observar como los consulados o embajadas te teletransportan al país en cuestión... El consulado de la Federación Rusa, aún tratándose de una villa de estilo clásico, tiene una ala de construida básicamente de hormigón que esconde en su interior aires soviéticos. Eso te ayuda a tomar conciencia de como puede ser Rusia y, sobre todo, la burocracia rusa. Porque resulta
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