Esto ya es una aventura
A ciencia cierta, no puedo recordar cuando tomamos la decisión de hacer el Transmongoliano. Uno de los amigos con los que iba a viajar había propuesto varias veces hacer el Transiberiano. La decisión la debimos tomar, como siempre, en el último minuto. Apurando el tiempo. Y no sabíamos lo difícil que iba a resultar encontrar una agencia en Madrid, donde vivimos, que nos lo organizara.
Internet nos remitía a dos agencias en Barcelona que no respondieron a nuestras consultas por correo electrónico. Normal, nuestra petición se ajustaba poco al programa que tenían en catálogo. Mientras ellos ofrecían Homestays y trekking, nosotros queríamos hoteles y visitas concertadas a lugares de interés, con tiempo libre para poder callejear y descubrir los sitios por nuestra cuenta.
Las agencias en Internet fuera de España no nos ofrecían confianza (¿habré entendido bien lo que ponen en inglés? y ¿será seguro darles el número de mi tarjeta de crédito?) o no se ajustaban a lo que nosotros queríamos.
Al final la encontramos. En una página en español se recogían dos agencias madrileñas que se suponían expertas. En la primera, cuando les contamos nuestra intención nos soltaron que para que queríamos ir, que el Transiberiano no era un tren tu
RRístico. Que les dijeramos lo que queríamos hacer exactamente y luego su agencia en Rusia les diría si se podía hacer o no. Lo más probable era que no porque no había tiempo.
La segunda intención no iba a ser tan frustrante aunque estaba en Alcobendas. Se llama
ICU y resultó ser la primera agencia que había ofrecido en España el Transiberiano, el Transmongoliano y el Transmanchuriano.
Una visita a la agencia y unos pocos correos electrónicos después ya teníamos el viaje organizado. Y sí, era cierto, aunque esta vez habíamos tomado la decisión con casi un mes de antelación, y poco a poco se nos iba confirmando el itinerario, todos los
vouchers del viaje y los billetes de avión no los recogimos hasta cinco horas antes de salir de viaje. Motivo, los visados. Más bien el visado de Mongolia. Lleva su tiempo y al final, uno de nosotros tuvo que salir sin el ya que se retrasó en llevar su pasaporte a la agencia. Comenzaba así la primera aventura del viaje: tendríamos que conseguir un visado de urgencia en Moscú y solo íbamos a tener una mañana para hacerlo...
Advertencia: Cuando leas este blog recuerda que se ha escrito en verano de 2006. Los datos prácticos que contiene, las informaciones e incluso las impresiones pueden ser muy diferentes en el futuro. Mucha de la información que pudimos recoger de varias fuentes, incluida la guía del Transiberiano de Lonely Planet, no se ajustaban a lo que realmente nos encontramos. Y es que se trata de sociedades que se encuentran en un fuerte proceso de modernización y cambio. La comparación de lo que fueron y lo que son tiene mucho interés.