[Teclado normal pero no funcionan los acentos]
Me despierto porque una de las hermanas de Golden Globi la ha agarrado fuerte la noche anterior y desfallece en una de las literas de la habitacion. Son las nueve de la manana y al rato me vuelvo a tumbar.
Me despierto de forma definitiva a eso de las doce y como es dia de despedida con los companeros de viaje decidimos ir a comer a un restaurante indio que hay en Ulaanbaatar. Ahi Mathieu nos cuenta sus experiencias en la India y comenta que es un viaje duro, por lo parece que hay que estar preparado fisica y emocionalmente para emprenderlo.
Despues de la comida Mathieu, Kieran (y no Kevin como he escrito hasta ahora) y un servidor nos vamos a un centro de masajes de la capital. La jornada a caballo de hace dos dias aun duele y lo del masaje parece una buena solucion. Para mi es la primera experiencia en este tipo de cosas. Mathieu ya estuvo hace unos dias en ese mismo centro por lo que le reconocen enseguida y nos hacen un trato especial.
El tema es que uno entra, se pone una especie
de pijama que le dan y pone los pies en una palangana de agua caliente. Entonces se elige el tipo de masaje que se desea, siendo las opciones 'Ligero', 'Medio' o 'Fuerte'. Escojo 'Medio' por precaucion y acierto, ya que la chica empieza a utilizar sus codos contra mis cervicales de forma salvaje y descubro partes de mi cuerpo que ni siquiera sabia que existian. Mathieu y Kieran se rien de mis expresiones de dolor mientras aguanto estoicamente la racion de punetazos y bofetadas que me propina mi masajista. Cuando ya empieza a irse el dolor me relajo y despues del masaje de pies, estamos listos. Kieran comenta que lo ha pasado mal en algunos momentos porque su mente se ha ido fuera de contexto y el masaje ligero ha hecho el resto. La verdad es que para Kieran ha sido una mas una experiencia tantrica que reflexologica.
Volvemos a la Guest House medio sedados y Kuva y yo nos despedimos de los colegas. Emprendemos la ruta hacia Beijing y nuestro tren sale a las ocho de la noche. Una vez en el vago descubrimos que los trenes mongoles tienen un encanto que los rusos no tienen. Nos acompanan
una mujer mongol y otra china. No hay mucha conversacion. Lectura y a dormir.
UlaanbaatarPreparando la cama en el tren que nos lleva a Erlyan